Los metales preciosos venían de alcanzar máximos históricos impulsados por compras masivas, especialmente desde China
Los mercados de metales preciosos mundiales vivieron ayer una jornada de volatilidad extrema que interrumpió el rally –subidas fuertes continuadas– más intenso en décadas. El oro cayó más del 10 % hasta perforar la barrera de los 5.000 dólares la onza, con el precio spot -precio al contado o inmediato- que bajó 12 % hasta 4.703,89 dólares.
La plata, por su parte, sufrió un desplome aún mayor, superior al 26 %, que marcó un récord intradía al retroceder 33 % hasta 77,41 dólares la onza. Estos movimientos representan las ventas más fuertes en años para ambos metales, que venían de alcanzar máximos históricos impulsados por compras masivas, especialmente desde China.
Falta saber si es una corrección o el fin del rally
Según recoge Bloomberg, los mercados observan ahora si esta corrección marca el fin del rally o solo una pausa temporal en un entorno de incertidumbre monetaria.
La plata y el platino perdieron más del 10 %, mientras que el cobre también retrocedió más del 3 % tras tocar máximos. Los compradores chinos habían liderado el auge previo, con tal intensidad que la Bolsa de Futuros de Shanghái intervino para enfriar la subida en metales preciosos e industriales.
A pesar del batacazo, el oro acumula una subida del 17 % en enero, cerca de su mayor ganancia mensual desde 1980, y la plata avanza casi un 40 % en el año. La volatilidad extrema continúa, con variaciones de precios salvajes que incluyeron un rebote parcial el jueves antes del desplome definitivo del viernes.
El nombramiento de Warhs en la Fed catalizador de las ventas masivas
El rebote del dólar actuó como catalizador principal de la venta masiva. Los inversores abandonaron posiciones en metales preciosos después de que el citado medio informara que Donald Trump prepara la nominación de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal (Fed).
Warsh, conocido por su postura dura contra la inflación aunque alineado recientemente con el presidente en favor de tipos más bajos, impulsó un alza del dólar de hasta 0,6 %, lo que encareció los metales para compradores internacionales.
Analistas explicaron que la subida parabólica invitaba a una toma de beneficios, y el anuncio sobre la Fed sirvió de excusa perfecta para descargar posiciones. Christopher Wong, estratega de Oversea-Chinese Banking Corp, afirmó: “Es como una de esas excusas que los mercados estaban esperando para deshacer esos movimientos parabólicos”.
Los indicadores técnicos ya advertían de una corrección inevitable. El índice de fuerza relativa (RSI) del oro alcanzó 90, el nivel más alto en décadas para el metal, lo que señalaba una situación de sobrecompra clara.












