Las reducciones de velocidad suponen retrasos constantes y un impacto directo en la fiabilidad del servicio
Adif mantiene actualmente 878 limitaciones de velocidad activas repartidas en 100 líneas de la red ferroviaria convencional en España, una cifra que pone de manifiesto el estado de deterioro de las infraestructuras y la falta de soluciones estructurales a corto y medio plazo. Muchas de estas restricciones llevan meses e incluso años en vigor, sin que se hayan aplicado medidas definitivas para su eliminación.
La mayoría de estas limitaciones responde a problemas en la infraestructura ferroviaria, como roturas de carril, desvíos en mal estado y deficiencias en el mantenimiento, según los datos publicados por El Español. Las restricciones afectan a la red convencional, utilizada por los servicios de Cercanías, Media Distancia, Larga Distancia y trenes de mercancías.
Esta red, que cuenta con más de 10.000 kilómetros en ancho ibérico y más de 1.100 kilómetros en ancho métrico, transportó el pasado año más de 500 millones de viajeros, por lo que el impacto de estas limitaciones es significativo tanto para pasajeros como para operadores logísticos.
En la mayoría de los tramos afectados, los trenes deben circular a velocidades reducidas de entre 80 y 50 km/h, aunque en algunos puntos concretos la situación es más grave, con límites de 20, 10 o incluso 5 km/h. Este es el caso de una zona destinada al tráfico de mercancías en Vicálvaro (Madrid). En líneas donde la velocidad habitual alcanza los 160 o 220 km/h, estas restricciones provocan retrasos frecuentes y una pérdida de fiabilidad del servicio.
Fuentes del sector ferroviario advierten de que muchas limitaciones “se prolongan indefinidamente porque no hay personal ni piezas disponibles para repararlas”, lo que evidencia, según señalan, graves carencias en las labores de mantenimiento. Adif, consultada al respecto, no ha emitido una respuesta oficial.
Uno de los casos más destacados se encuentra en la línea Bilbao–Zaragoza, donde a su paso por Haro y Logroño la velocidad se reduce hasta 10 km/h. Según las mismas fuentes, estas restricciones están activas desde 2024 y han llevado a limitar el tráfico de mercancías, aunque no el de viajeros, lo que genera preocupación por la seguridad.
Las comunidades autónomas más afectadas por estas limitaciones de velocidad son La Rioja, País Vasco y Navarra, además de determinadas zonas de Tarragona y Lleida, donde se concentran numerosos puntos conflictivos. En la Comunidad de Madrid, también aparecen tramos próximos a Chamartín y líneas de Cercanías como Móstoles–El Soto.
Aunque la red de alta velocidad no está incluida en este informe, los maquinistas han alertado recientemente de nuevas restricciones en corredores clave como Madrid–Barcelona, Madrid–Galicia y Madrid–Valencia. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha restado importancia a estas medidas, calificándolas de “protocolos habituales de seguridad”. Sin embargo, los sindicatos ferroviarios denuncian que estas advertencias llevan tiempo siendo ignoradas y que solo tras los accidentes se les ha dado la relevancia necesaria.












