El año 2025 cerró con un encarecimiento medio del 8,5%
El mercado de alquileres en España continúa marcando récords históricos. La combinación de una alta demanda y una oferta insuficiente mantiene los precios en niveles sin precedentes. Según datos del portal inmobiliario pisos.com, recogidos por Infobae, en 2025 el coste medio de la renta aumentó un 8,5% a nivel nacional, situando el precio del metro cuadrado en 14,7 euros. Esto se traduce en un alquiler medio mensual de 1.184 euros por vivienda, según el Barómetro del Alquiler 2025.
Aunque el ritmo de crecimiento se ha moderado respecto a 2024, cuando los precios subieron un 11,3%, la tendencia alcista persiste, especialmente en los principales núcleos urbanos. Ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga y Palma muestran una desaceleración relativa, debido a que los elevados costes empiezan a limitar el acceso de muchos inquilinos. Sin embargo, los propietarios siguen aumentando las rentas, aunque de manera más gradual.
La escasez de oferta impulsa los precios
Los expertos coinciden en que no se esperan caídas significativas en el corto plazo. Ferran Font, director de estudios de pisos.com, afirma que la falta de viviendas en alquiler sigue siendo el principal factor que empuja los precios al alza: «Antes una vivienda podía recibir 2 o 3 solicitudes; ahora hay más de 15 o 20 interesados», explica. Esta alta competencia mantiene la presión sobre el mercado y dificulta el acceso a la vivienda.
Desplazamiento de inquilinos y nuevos modelos de convivencia
El aumento de los alquileres tiene consecuencias directas sobre la movilidad residencial. Muchos inquilinos se ven obligados a abandonar los centros urbanos en busca de alternativas más económicas en provincias cercanas, como Toledo o Guadalajara en el entorno de Madrid. Además, surgen nuevas formas de alojamiento, como el alquiler de habitaciones, pisos compartidos o coliving, adaptándose a los presupuestos de los ciudadanos.
Retos estructurales del sector
El sector inmobiliario enfrenta también limitaciones estructurales. La falta de suelo disponible y la escasez de mano de obra cualificada ralentizan la construcción de nuevas viviendas. Por ello, la mayoría de los analistas coinciden en que el mercado del alquiler seguirá tensionado en el corto y medio plazo, con precios al alza. La profesionalización del sector y la diversificación de formatos residenciales se perfilan como soluciones clave para evitar que el acceso a la vivienda se convierta en un problema de exclusión social.












