El déficit de mantenimiento supera los 13.500 millones de euros, mientras la inversión en conservación se ha desplomado
En un paralelismo alarmante con el caos ferroviario que ha costado vidas en accidentes como el de Adamuz, las carreteras españolas se desmoronan bajo el Gobierno de Pedro Sánchez y su Sanchismo progresista.
El déficit de mantenimiento ha alcanzado cifras escandalosas, superando los 13.000 millones de euros, mientras la inversión en conservación se ha desplomado durante los años de mandato del PSOE.
En lugar de priorizar la seguridad de los españoles, el Ejecutivo socialista opta por invertir en balizas, radares y sistemas de multas que exprimen al conductor medio, e incluso baraja imponer peajes en autovías gratuitas para tapar su propia negligencia. El resultado: más accidentes, más muertes y un país cada vez más inseguro para el ciudadano de a pie.
Según datos de la Asociación Española de la Carretera (AEC), el estado de las vías es el peor desde 1985, con más del 52% de la red viaria presentando deterioros graves o muy graves.
54.000 kilómetros en mal estado
Esto afecta a unos 54.000 kilómetros de asfalto, donde grietas, baches y el temido «piel de cocodrilo» proliferan sin control. El déficit acumulado en inversión para mantenimiento asciende a 13.491 millones de euros, un incremento del 43% desde 2022, impulsado por la inflación y un deterioro anual del 8% que el Gobierno no ha frenado.
España invierte apenas 22.500 euros por kilómetro en mantenimiento, colocándonos en la cola de la UE, muy por debajo de Italia (41.500 euros), Alemania (50.000 euros) o el Reino Unido (110.000 euros).
El PSOE hunde la conservación
Bajo los Gobiernos del PSOE, la inversión en conservación ha caído en picado. Mientras que se necesitan al menos 5.500 millones de euros anuales para mantener la red en condiciones óptimas, el Ejecutivo de Sánchez destina solo alrededor de 3.000 millones, perpetuando un abandono que remite a la era franquista, sin inversiones significativas desde entonces en muchas vías secundarias.

Este recorte sistemático contrasta con los años previos a la crisis de 2008, y ha empeorado bajo el mandato actual, acumulando un déficit total en infraestructuras que supera los 60.000 millones de euros.
Regiones como Aragón (con el 68% de su red en estado crítico), Castilla-La Mancha (59% con daños serios), Galicia (59%) y Castilla y León (con un 39% necesitando reconstrucción urgente) sufren las peores condiciones. Vías emblemáticas como la A-2 en Aragón o la N-340 en Andalucía están entre las más afectadas, con 13 carreteras secundarias ya intransitables por lluvias y falta de mantenimiento.
Consecuencias trágicas y mortales
Las consecuencias son trágicas y evitablemente mortales. El mal estado de las carreteras contribuye hasta en un 35% a los accidentes de tráfico, y en el 94% de los casos donde el asfalto es un factor determinante, el deterioro es la causa principal.
Un estudio pionero analiza 80.329 accidentes con 107.308 víctimas, revelando que más de 3.400 fallecidos se deben directamente al pésimo mantenimiento de las vías en España. Este drama vial se asemeja al ferroviario, donde el déficit de inversión bajo Sánchez ha provocado catástrofes como el descarrilamiento de Adamuz, con decenas de víctimas, y averías constantes en Rodalies.

El ministro Óscar Puente, en lugar de asumir responsabilidades, culpa a gobiernos anteriores, pero los datos muestran que el PSOE ha heredado y agravado un problema que arrastra desde Zapatero, con ejecuciones presupuestarias insuficientes y un gasto en alta velocidad que prioriza la expansión sobre la conservación.
500 millones de euros en multas
Mientras las carreteras se desintegran, el Gobierno socialista invierte en herramientas para castigar al español medio. La Dirección General de Tráfico (DGT) genera más de 500 millones de euros anuales en multas a través de radares y sistemas de vigilancia, dinero que va a las arcas generales del Estado en lugar de destinarse a reparar las vías.
En un giro aún más indignante, la patronal SEOPAN propone cobrar 3 céntimos por kilómetro a vehículos ligeros en autovías gratuitas, hasta 14 céntimos para pesados, una idea que el Ejecutivo no descarta para recaudar 5.720 millones anuales y cubrir un déficit de 11.494 millones que ellos mismos han permitido crecer.
Esta medida frente al trabajador y al transportista favorece a usuarios extranjeros que usan nuestras vías sin contribuir, mientras se eximen impuestos a trenes, barcos y aviones.
El Sanchismo, con su obsesión por el control y las políticas ideológicas, ha convertido las infraestructuras en un campo minado.
La denuncia es clara: España merece carreteras seguras, no más impuestos y multas disfrazados de eco sostenibilidad inclusiva.











