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Solo la mitad de los marroquíes en España cotiza a la Seguridad Social

La farsa de la inmigración que vende el ‘buenismo’ de la izquierda en España: los colombianos apenas alcanzan el 47%

En un contexto de crisis demográfica y presiones sobre el sistema de pensiones, la realidad de la inmigración extracomunitaria en España revela una dura verdad que el Gobierno del PSOE parece ignorar: más de la mitad de estos extranjeros no contribuyen al sostenimiento de la Seguridad Social, desmontando el mito progresista de que la llegada masiva de inmigrantes salvará nuestras jubilaciones.

Según datos revelados por La Gaceta de la Iberosfera, solo la mitad de los marroquíes residentes en España cotiza. En el caso de los colombianos, la cifra cae al ridículo 47,3%. Esta situación no solo pone en riesgo la viabilidad de las pensiones, sino que carga un peso injusto sobre los hombros de los trabajadores españoles, que sí cumplen con sus obligaciones.

El informe, basado en estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadística y datos de afiliación de diciembre de 2024, pinta un panorama alarmante. De los más de 720.000 marroquíes en edad laboral (entre 20 y 64 años) que residen en nuestro país, apenas la mitad está afiliada a la Seguridad Social.

Esto significa que cientos de miles dependen de los servicios públicos sin aportar al sistema, agravando la brecha estructural en el mercado laboral. Peor aún es el caso de los colombianos, con solo un 47,3% cotizando, lo que evidencia una integración fallida y una dependencia excesiva de las prestaciones estatales.

En comparación, el 74,4% de los españoles en la misma franja de edad contribuye activamente, demostrando que son los nacionales quienes sostienen el peso del estado del bienestar, por otro lado, cada vez más degradado por el aumento de la inmigración irregular.

Políticas laxas de inmigración

Esta disparidad no es casualidad, sino el resultado de políticas laxas de inmigración promovidas por la izquierda, que priorizan la entrada irregular y la multiculturalidad por encima de la sostenibilidad económica.

La Gaceta denuncia esta «farsa» de que los inmigrantes extracomunitarios, más de 3,9 millones en edad laboral, de los cuales solo 2 millones cotizan, son la solución a nuestro envejecimiento poblacional. En realidad, grupos como los africanos (51% de cotización) y los iberoamericanos (55%) representan una carga neta para el sistema, con tasas inferiores a las de los europeos comunitarios, como los rumanos (75,3%).

Solo cotizan el 31% de las mujeres de Marruecos

La desigualdad de género agrava el problema: solo el 31% de las mujeres marroquíes cotiza, frente al 59% de los hombres, reflejando patrones culturales incompatibles con nuestra sociedad productiva.

Expertos conservadores advierten de que, si no se endurecen las fronteras y se exigen contribuciones reales, el máximo histórico de 21,3 millones de afiliados en 2025 se convertirá en humo. Es hora de priorizar a los españoles y exigir reciprocidad a quienes llegan: cotizar o volver. La inmigración descontrolada no es progreso, sino un lastre para nuestra nación.

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