Supera ampliamente el umbral del 40% requerido, evitando así una segunda ronda y consolidando la victoria en Costa Rica
En una victoria histórica, Laura Fernández, candidata del Partido Pueblo Soberano, se ha convertido en la nueva presidenta electa de Costa Rica al obtener el 48,51% de los votos en la primera vuelta de las elecciones celebradas este domingo. Con casi el 90% de los votos escrutados, Fernández supera el umbral del 40% requerido, evitando así una segunda ronda y consolidando la victoria derechista en la nación conocida como la «Suiza de las Américas«.
Fernández, de 39 años y exministra de la Presidencia y Planificación Nacional bajo el mandato de Rodrigo Chaves, representa la continuidad del «rodriguismo», un movimiento conservador inspirado en figuras como Nayib Bukele de El Salvador.
Mano dura contra el crimen
Su campaña se centró en políticas de mano dura contra el crimen, incluyendo la construcción de megacárceles, lo que ha generado tanto apoyo como preocupación por posibles riesgos democráticos en una de las democracias más estables de la región.
Sus principales opositores no pudieron frenar su avance: Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional (centroizquierda), obtuvo el 33,32%; Claudia Dobles, de la Coalición Agenda Ciudadana, el 4,81%; y Ariel Robles, del Frente Amplio (izquierda), el 3,72%. En su discurso de victoria, Fernández declaró: «La democracia habló y ha votado por la continuidad del cambio«, calificando el legado de Chaves como «un tesoro» que multiplicará.
La felicitación más rápida llegó del presidente salvadoreño Nayib Bukele, destacando la alineación ideológica. Por su parte, Ramos prometió una «oposición constructiva» sin permitir «cosas indebidas«, mientras Dobles enfatizó la defensa de la democracia en la Asamblea Legislativa.
Esta victoria no solo hace de Fernández la segunda mujer presidenta de Costa Rica, sino que fortalece al oficialismo con 31 diputados en la Asamblea, aunque insuficientes para reformas constitucionales como la reelección propuesta por Chaves. Analistas señalan que este resultado afianza el auge derechista en Centroamérica, pese a los desafíos para mantener el equilibrio democrático en el país.











