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El Poder Judicial veta la inteligencia artificial generalista y limita su uso entre los jueces

La inteligencia artificial acaba de chocar con un muro en los tribunales españoles. El Consejo General del Poder Judicial ha aprobado una instrucción que prohíbe expresamente a jueces y magistrados utilizar IA generalistas como ChatGPT, Gemini o Perplexity, y endurece las condiciones incluso para las herramientas autorizadas por la Administración.

El mensaje del órgano de gobierno de los jueces es claro y contundente. La IA no puede decidir, no puede interpretar el Derecho y no puede redactar resoluciones judiciales. Su papel queda relegado a un uso auxiliar y siempre bajo control humano estricto.

Una decisión que llega tras un escándalo judicial

La instrucción se aprueba en un momento especialmente sensible. En enero se conoció un caso en el que un juez basó un auto en jurisprudencia inexistente generada por una IA, lo que encendió todas las alarmas dentro del sistema judicial.

A partir de ese episodio, el CGPJ ha decidido fijar reglas claras para evitar errores graves, vulneraciones de derechos fundamentales y un deterioro de la confianza en la Justicia.

El objetivo declarado es proteger la independencia judicial y garantizar que cada resolución sea fruto exclusivo del criterio humano del juez.

Solo se podrá usar la IA que autorice la Administración

La nueva norma establece que los jueces solo podrán utilizar herramientas de inteligencia artificial facilitadas por las administraciones competentes en materia de Justicia o directamente por el propio CGPJ.

Quedan fuera todas las IA generalistas cuya fuente de información, entrenamiento o sesgos no puedan ser controlados. Esto supone, en la práctica, un veto total a plataformas abiertas y comerciales.

Además, incluso cuando se utilicen sistemas autorizados, los jueces estarán obligados a contrastar y verificar siempre los resultados antes de incorporarlos a cualquier trabajo judicial.

Nada de resoluciones redactadas por inteligencia artificial

El punto más tajante de la instrucción afecta al corazón del trabajo judicial. La IA no podrá utilizarse jamás para:

  • Sustituir la toma de decisiones
  • Valorar hechos o pruebas
  • Interpretar y aplicar el Derecho
  • Condicionar la independencia judicial
  • Redactar resoluciones judiciales

El CGPJ es explícito. Ningún contenido generado por IA podrá incorporarse a una resolución sin una valoración crítica, completa y personal del juez o magistrado.

La responsabilidad será siempre humana y exclusiva

El órgano de gobierno de los jueces subraya que la inteligencia artificial solo puede servir como instrumento de apoyo. Se admite su uso para buscar información, recuperar antecedentes, analizar datos o elaborar resúmenes y borradores internos.

Pero incluso esos borradores deberán ser revisados, corregidos y validados de forma íntegra por el juez. No se permite delegar ni una sola parte del razonamiento jurídico en un sistema automatizado.

El CGPJ recuerda que la responsabilidad de la resolución judicial no se comparte ni se diluye. Recae de forma exclusiva en la persona que firma.

Un aviso claro frente a la automatización de la justicia

Con esta instrucción, el Poder Judicial marca una línea roja frente a la automatización de la función jurisdiccional. La tecnología puede ayudar, pero no puede pensar ni decidir por el juez.

El temor de fondo es que el uso acrítico de la IA introduzca errores, sesgos o decisiones opacas en un ámbito donde están en juego derechos fundamentales, libertades y garantías constitucionales.

España se sitúa así entre los países europeos más restrictivos en el uso de inteligencia artificial dentro de los tribunales, priorizando la seguridad jurídica frente a la rapidez o la comodidad tecnológica.

La IA entra en los juzgados, pero bajo estricta vigilancia

La conclusión del CGPJ no deja margen a la interpretación. La inteligencia artificial podrá estar presente en la Justicia, pero siempre como asistente y nunca como autor.

Cualquier juez que utilice IA fuera de los límites fijados se expone a responsabilidades disciplinarias, ya que la instrucción tiene carácter vinculante para toda la Carrera Judicial.

En una era marcada por la automatización, el Poder Judicial ha decidido frenar en seco y recordar algo esencial. La Justicia no se programa, se razona.

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