Cuba no necesita más “aperturas controladas” del comunismo, la isla caribeña necesita verdadera libertad frente a la dictadura
En un acto de suprema debilidad y cinismo, el régimen castrista ha iniciado negociaciones secretas con la administración Trump para garantizar su permanencia eterna en el poder a cambio de abrir parcialmente la economía de Cuba a empresas estadounidenses.
Según revelaciones del diario español ABC, citando fuentes de inteligencia mexicanas y estadounidenses, las conversaciones se están llevando a cabo en Ciudad de México, con la mediación del gobierno de Claudia Sheinbaum.
El principal negociador por parte de la dictadura es Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro y uno de los hombres más poderosos y corruptos del aparato militar castrista.
A cambio de que Estados Unidos levante progresivamente las sanciones y permita la entrada de capital de EE.UU. en sectores estratégicos como energía, turismo, telecomunicaciones y banca, la dictadura estaría dispuesta a aceptar una “apertura económica controlada” que no tocaría ni un ápice su monopolio político ni su aparato represivo.
Uno de los primeros gestos que se discutirían sería la venta directa de petróleo estadounidense a la isla (entre 100.000 y 150.000 barriles diarios), para evitar el colapso total del sistema eléctrico tras la caída de Nicolás Maduro.
Cuba, cómplice del narcotráfico
Fuentes cercanas a la administración Trump habrían dejado claro que Washington no aceptará un simple maquillaje. La presión es máxima: el régimen cubano ha sido advertido de que podría ser señalado formalmente como cómplice de narcotráfico internacional, especialmente después de la captura de Maduro en Nueva York.
Esta maniobra desesperada del castrismo demuestra, una vez más, que la política de presión máxima funciona.
Después de más de 65 años de fracaso, miseria y represión, los mismos que gritaban “Patria o Muerte” y culpaban al “embargo” de todos sus males, ahora están dispuestos a vender pedazos de Cuba con tal de seguir aferrados al poder y seguir oprimiendo al pueblo.
Dictadura frente a libertad
Pero los Castro y sus herederos nunca han querido una verdadera transición a la democracia en Cuba. Solo buscan oxígeno económico para perpetuarse en la dictadura mientras siguen encarcelando, torturando y reprimiendo a todo el que se atreve a pedir libertad.
La pelota está ahora del lado de Trump y Marco Rubio. Cualquier acuerdo que no incluya cambios profundos, liberación de presos políticos y cronograma claro hacia elecciones libres sería un grave error histórico.
Porque Cuba no necesita más “aperturas controladas” del comunismo. Cuba necesita libertad.












