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“Viva Pedro Sánchez”: inmigrantes festejan la regularización masiva y ya hablan de traer a toda su familia a España

La escena no es habitual, pero tampoco improvisada. A las puertas del Consulado de Marruecos en Madrid, en plena zona de Chamartín, decenas de personas hacen cola desde primera hora. Familias enteras. Jóvenes. Hombres que revisan una y otra vez su documentación. El ambiente es de expectación y alivio. El anuncio del Gobierno sobre la regularización masiva de inmigrantes ha provocado un efecto inmediato y visible en la calle.

La consigna se repite sin complejos ante las cámaras: “Viva Pedro Sánchez”. Para muchos de los presentes, el presidente del Gobierno se ha convertido en una figura clave en su proyecto de vida en España.

La regularización masiva ya se nota en la calle

Desde el anuncio del Ejecutivo, el aumento de personas en el consulado es evidente. No se trata solo de trámites rutinarios. Muchos acuden ahora con un objetivo claro: preparar el terreno para beneficiarse de un proceso de regularización que podría alcanzar a cientos de miles de inmigrantes sin papeles.

Entre quienes esperan, hay perfiles muy diversos. Algunos llevan años en España trabajando en negro. Otros apenas unos meses. Hay quienes ya están regularizados y quienes confían en estarlo pronto. Lo que une a la mayoría es la percepción de que el Gobierno actual ha abierto una puerta que antes parecía cerrada.

Un hombre joven, con menos de un año en territorio español, explica que está tramitando documentación para casarse en España. Habla con dificultad, mezcla palabras en castellano y francés, pero su mensaje es directo: la medida le beneficia y quiere que su familia también pueda venir.

“Mi familia quiere venir a España”

Las declaraciones se suceden con naturalidad. No hay guion. Tampoco miedo a expresar gratitud.

“Muchas gracias a Pedro Sánchez. Está bien lo de los papeles. Mi familia quiere venir a España: mis padres, incluso mis primos”, afirma uno de los entrevistados.

Para otros, la regularización es una cuestión de justicia laboral. Reconocen haber trabajado durante años en condiciones precarias, especialmente en el sector agrícola, sin contrato y sin derechos. Ven en el nuevo proceso una oportunidad para salir de la economía sumergida.

“Es buen presidente. Para los inmigrantes, el mejor. Ha acelerado todo”, dice otro hombre mientras espera su turno. La percepción es clara: el Gobierno actual es visto como aliado.

Un presidente bien valorado entre los inmigrantes

El nombre de Pedro Sánchez aparece una y otra vez en las conversaciones. No como una figura lejana, sino como alguien cuyas decisiones tienen un impacto directo en la vida diaria de estas personas.

“En España tenemos un presidente que respeta a la gente”, afirma otro inmigrante que lleva desde mayo de 2025 en el país. Su objetivo inmediato es conseguir los papeles necesarios para casarse. Su visión del proceso es positiva, aunque reconoce importantes obstáculos.

El problema oculto de las citas y las mafias

No todo es optimismo. Entre los testimonios surge una denuncia recurrente: la dificultad para conseguir cita previa. Según varios inmigrantes, existen mafias que bloquean las citas online para luego revenderlas.

“Hay mucha mafia para reservar citas”, explica uno de ellos. El sistema digital, pensado para agilizar trámites, se ha convertido en un cuello de botella que beneficia a intermediarios ilegales. Una realidad que ya ha sido señalada por distintos medios y que añade tensión a un proceso ya de por sí delicado.

Mujeres invisibles y barreras culturales

Un detalle llama la atención en la cola del consulado: la ausencia de voces femeninas. Las mujeres están presentes, pero siempre acompañadas por sus maridos. Ninguna habla ante los medios. En varios casos, son los propios hombres quienes impiden que se acerquen a las cámaras.

La escena refleja una realidad cultural que sigue presente en parte de la comunidad y que plantea interrogantes sobre integración, derechos y visibilidad.

Voces críticas desde dentro de la comunidad

No todos los testimonios son entusiastas. Un marroquí que prefiere no mostrar su rostro por miedo a represalias lanza un mensaje distinto. Critica duramente el comportamiento de algunos menores extranjeros no acompañados y considera que la regularización indiscriminada perjudica a quienes cumplen las normas.

“Los delincuentes nos dejan mal a todos. A esos habría que expulsarlos”, afirma. Aun así, reconoce que está intentando traer a su hermano a España, lo que muestra la complejidad del debate incluso dentro de la propia comunidad inmigrante.

Menores extranjeros: agradecimiento y realidad de los centros

A las puertas del consulado también hablan dos jóvenes que aseguran haber pasado por centros de menores. Su mensaje es contundente: “Viva España y viva Pedro Sánchez”.

Relatan que estuvieron años en centros donde recibían una pequeña asignación semanal y tenían acceso a teléfonos para comunicarse con sus familias. También reconocen que la entrada de menores procedentes de Marruecos y Argelia ha aumentado en los últimos años.

Sus palabras reflejan agradecimiento, pero también apuntan a un sistema bajo presión.

Un debate que va más allá de las cifras

La regularización masiva no es solo una medida administrativa. Es un fenómeno social que ya se percibe en la calle. Para unos, es una oportunidad histórica. Para otros, un efecto llamada con consecuencias imprevisibles.

Lo que resulta innegable es que el anuncio del Gobierno ha generado expectativas reales y ha reforzado la imagen de Pedro Sánchez como un referente político para miles de inmigrantes que ven en España su futuro.

Mientras el debate político continúa en el Parlamento y en Bruselas, en la acera del consulado la realidad es mucho más concreta: colas más largas, proyectos familiares en marcha y una palabra que se repite con fuerza entre quienes esperan su turno. Papeles.

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