El restaurante más famoso de la televisión volvió a abrir sus puertas y, una vez más, nadie estaba preparado para lo que iba a suceder. En una noche que parecía destinada a otra cita más, una soltera de apenas 19 años terminó convirtiéndose en el centro absoluto del programa tras una confesión sexual que dejó descolocado al equipo y sorprendió incluso al presentador.
Hablamos de Andrea, una joven llegada desde Zaragoza que no tardó ni unos minutos en romper cualquier expectativa previa en First Dates. Su paso por el programa no fue discreto, ni tímido, ni convencional. Todo lo contrario.
Desde su presentación inicial quedó claro que aquella cita no iba a ser como las demás.
Una presentación que nadie vio venir
Andrea fue la primera en llegar al restaurante, lo que le permitió charlar tranquilamente con Carlos Sobera antes de conocer a su cita. Fue en ese momento cuando soltó la frase que marcó toda la velada.
“Mi sueño más recurrente es estar en una terraza, conocer a un chico y que me estampe contra la barra”, confesó con total naturalidad.
La reacción fue inmediata. Silencio, miradas cruzadas y un Sobera visiblemente sorprendido. Pero aquello solo era el principio.
“Escribo relatos eróticos y quiero probar el BDSM”
A medida que avanzaba la conversación, Andrea decidió no guardarse nada. Explicó que escribe relatos eróticos, que habla abiertamente de sexo con sus amigas y que no tiene ningún problema en sacar el tema cuando conoce a un chico.
“Quiero probar el BDSM”, afirmó sin titubeos.
La confesión, lanzada con la tranquilidad de quien habla de una afición cualquiera, dejó claro que Andrea no había ido a First Dates a seguir el guion habitual. Para ella, la sexualidad es un tema central en una relación y no algo secundario o tabú.
Eso sí, dejó claro que para ella el físico no lo es todo. La personalidad, la conversación y la conexión emocional pesan más que cualquier otra cosa.
Llega Carlos, su cita, y las primeras impresiones
Teniendo en cuenta el perfil de Andrea, el equipo del programa decidió presentarle a Carlos, un madrileño de 26 años que entró al restaurante con ilusión y cierto nerviosismo. Nada más verle, Sobera no pudo evitar la comparación.
“Te pareces mogollón a Carlos Areces”, le dijo entre risas.
Carlos se definió como tímido al principio, pero intenso cuando coge confianza. Reconoció que cuando alguien le atrae de verdad, se implica al máximo. Un perfil muy distinto al de Andrea, pero quizá por eso mismo interesante.
Las primeras impresiones fueron positivas por ambas partes. Andrea lo vio “decente físicamente” y Carlos destacó su simpatía. La conversación fluyó con sorprendente naturalidad.
Videojuegos, vacas y confesiones inesperadas
Más allá del sexo, la cita tuvo momentos tan surrealistas como entrañables. Ambos descubrieron que compartían afición por los videojuegos, algo que rompió el hielo rápidamente.
También hablaron de animales, y ahí Andrea volvió a sorprender. Confesó que le encantan las vacas y los lobos, que incluso tiene una vaquita tatuada y que, si pudiera reencarnarse, elegiría ser una vaca.
La mezcla de frikismo, sinceridad y desparpajo convirtió la cena en una de esas citas difíciles de olvidar dentro del programa.
Una decisión final que nadie esperaba
Llegado el momento clave, la decisión final, Carlos fue claro. Sí quería seguir conociendo a Andrea. Incluso propuso una idea sencilla para la próxima cita: dar un paseo por el parque y seguir charlando.
Andrea no dudó ni un segundo. También quiso una segunda cita.
“Me ha parecido un chico bastante cariñoso”, concluyó.
Lejos de incomodarla, la reacción de Carlos ante sus confesiones la hizo sentirse cómoda y aceptada. Y eso, en un formato como First Dates, no siempre ocurre.
First Dates y el éxito de lo imprevisible
Tras casi una década en antena, el programa de citas de Mediaset España sigue demostrando que su éxito no está solo en buscar el amor, sino en mostrar personas reales, sin filtros y sin miedo a decir lo que piensan.
El caso de Andrea lo confirma. Su confesión sexual no fue provocación gratuita, sino una muestra de cómo las nuevas generaciones hablan de sexo con una naturalidad que todavía incomoda a muchos espectadores.
Y precisamente por eso, su paso por el programa ya está dando que hablar.












