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Violencia extrema de menas que intentan acuchillar y se masturban ante su educadora

Terror y pánico en los Centros de Menores: sembrando el pánico por la inmigración ilegal descontrolada en toda España

En un escalofriante episodio que ha desatado olas de terror y pánico entre los trabajadores sociales y la sociedad aragonesa, un menor extranjero no acompañado (MENA), presuntamente infiltrado por las redes de inmigración ilegal, ha protagonizado actos de violencia extrema y depravación en un centro de acogida dependiente del Gobierno de Jorge Azcón (PP).

Este incidente no solo resalta la inseguridad rampante que generan los MENAs y los falsos MENAs –aquellos que mienten sobre su edad para explotar el sistema–, sino que aviva el miedo colectivo a una invasión descontrolada que pone en jaque la seguridad de los españoles.

Imagina el horror: una educadora, dedicada a proteger a los vulnerables, se convierte en víctima de un ataque salvaje. El MENA, de origen extranjero y sin supervisión familiar –típico de las oleadas de inmigración ilegal que cruzan fronteras sin control–, primero intentó acuchillarla en un arrebato de furia incontrolable.

Días después, en un acto de humillación y terror sexual, se masturbó delante de ella, dejando a la mujer paralizada por el pánico y el asco.

Tenemos miedo

«Tenemos miedo. Este menor necesita una atención especializada que aquí no se le puede dar», confesó una trabajadora aterrorizada, destacando cómo estos individuos revertir el rol: «El problema es que somos nosotros quienes deberíamos protegerlos, y no al revés».

Estas palabras encapsulan el terror diario que viven los empleados, obligados a convivir con perfiles violentos importados por políticas laxas de inmigración.

El centro de Observación y Acogida de Protección de Menores, gestionado por la empresa Kairós para el Instituto Aragonés de Servicios Sociales, se ha convertido en un polvorín de inseguridad.

Solo en enero, se registraron 13 denuncias por agresiones similares: empujones, golpes, amenazas y ahora, este acto de masturbación pública que evoca escenas de pesadilla. El 25 de enero, el mismo MENA protagonizó dos episodios de violencia en un solo día, requiriendo la intervención de otros menores para evitar una masacre.

Los trabajadores claman por la transferencia inmediata de estos MENAs a centros especializados, pero el silencio del Gobierno de Azcón alimenta el pánico, dejando a educadores expuestos a puñaladas y vejaciones.

Menas falsos

Esto es el síntoma de una crisis mayor provocada por la inmigración ilegal y los MENAs falsos, que se cuelan en España fingiendo minoría de edad para evitar deportaciones y acceder a beneficios.

En Aragón, como en toda España, estos individuos generan un clima de inseguridad que se extiende más allá de los centros: robos, agresiones en las calles y un temor generalizado a que el próximo ataque sea contra un ciudadano común.

Expertos advierten de que sin controles estrictos en las fronteras, el pánico se convertirá en caos, con MENAs violentos sembrando el terror en comunidades indefensas.

La educadora afectada ha presentado una denuncia ante la Policía Nacional. Mientras el Gobierno ignora las súplicas de protección, el miedo se apodera de los trabajadores: «Vivimos en constante alerta, temiendo por nuestra vida», relatan fuentes del centro.

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