La Agenda verde de Bruselas sigue despilfarrando miles de millones de euros
Bruselas da un nuevo paso en su estrategia climática con una iniciativa financiera que tendrá efectos directos en los hogares y en la movilidad privada. La Comisión Europea, en colaboración con el Banco Europeo de Inversiones (BEI), ha anunciado la movilización de 3.000 millones de euros para adelantar inversiones vinculadas a la descarbonización de viviendas y del transporte por carretera, dentro del nuevo sistema de comercio de emisiones ETS2.
Financiación anticipada antes de la entrada en vigor del ETS2
El mecanismo permitirá a los Estados miembros acceder a fondos antes de 2028, año en el que el ETS2 comenzará a aplicarse plenamente. A partir de ese momento, el sistema generará ingresos mediante nuevos costes asociados al consumo energético doméstico y al uso de combustibles en el transporte.
En la práctica, esta fórmula supone anticipar recursos públicos para políticas climáticas que posteriormente serán financiadas a través del encarecimiento de la energía y la movilidad, trasladando el impacto económico a los ciudadanos.
Reformas energéticas en viviendas y reducción del consumo
Según las instituciones europeas, los fondos se destinarán principalmente a reemplazar sistemas tradicionales de calefacción y refrigeración por alternativas consideradas más limpias, así como a reducir la demanda energética en viviendas y edificios.
Estas medidas se presentan bajo el marco de una supuesta “transición climática justa”, aunque implican reformas estructurales y costes elevados que muchos hogares difícilmente pueden asumir sin subvenciones públicas.
Más costes energéticos pese a las promesas de ahorro
El comisario europeo de Acción por el Clima, Wopke Hoekstra, aseguró que el plan ayudará a reducir las facturas de energía y transporte gracias al impulso de tecnologías como las bombas de calor y el vehículo eléctrico. Sin embargo, el propio diseño del ETS2 contempla nuevos gravámenes sobre los combustibles fósiles, tanto en el ámbito doméstico como en el transporte privado.
Esto implica que familias y trabajadores podrían afrontar mayores costes mientras se adaptan a las nuevas exigencias regulatorias.
Apuesta por el transporte público y el coche eléctrico
El programa también incluye ayudas al transporte público, la movilidad compartida y la expansión del coche eléctrico, junto con el despliegue de una amplia red de infraestructuras de recarga. Este enfoque refuerza un modelo que desincentiva el uso del vehículo privado tradicional y orienta la movilidad hacia las directrices climáticas marcadas desde Bruselas.
Un paso más en el control regulatorio europeo
El acuerdo contempla la posibilidad de ampliar la dotación económica en fases posteriores y forma parte del paquete de medidas con el que la Comisión Europea busca consolidar la implantación del ETS2. Se trata de un nuevo avance en la política climática comunitaria que incrementa el control regulatorio sobre la energía, la vivienda y el transporte, con un impacto directo en la vida diaria de millones de ciudadanos europeos.











