Sánchez se arrodilla ante Txeroki: ETA gana y las víctimas pierden una vez más gracias a las acciones que promueve el socialismo
La concesión de un régimen de semilibertad al exjefe militar de ETA, Garikoitz Aspiazu Rubina, alias ‘Txeroki’, ha desatado una fuerte polémica y duras críticas por parte de las asociaciones de víctimas del terrorismo. Según informa ABC, el Gobierno Vasco (en manos de PSOE y PNV) ha aplicado el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario a este terrorista, lo que le permitirá salir de la prisión de Martutene (San Sebastián) de lunes a viernes, pendiente de la confirmación del juez de Vigilancia Penitenciaria.
Esta medida, calificada por organizaciones como la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), el Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) y Dignidad y Justicia como un «coladero», una «amnistía encubierta» y un «varapalo» a las víctimas, se enmarca en la treintena de etarras que han accedido a beneficios penitenciarios similares desde que el Gobierno de Pedro Sánchez cedió las competencias en materia penitenciaria al Ejecutivo autonómico vasco.
‘Txeroki’, uno de los dirigentes más sanguinarios de la última etapa de ETA, acumula condenas que superan los 400 años de prisión en España (incluyendo una de 377 años impuesta en 2011 por la Audiencia Nacional por más de una veintena de intentos de asesinato).
Entre los atentados que se le atribuyen destacan:
- El intento de asesinato de la entonces teniente de alcalde socialista de Portugalete, Esther Cabezudo, y su escolta en 2002.
- El envío de un paquete bomba contra la delegada de Antena 3 en el País Vasco, Marisa Guerrero, ese mismo año.
- La orden de un coche bomba en Oropesa del Mar (Castellón) en 2007, que causó graves daños materiales.
- Su implicación en la planificación de atentados durante su etapa como jefe del aparato militar de ETA (detenido en Francia en 2008), incluyendo el atentado de la T-4 del aeropuerto de Barajas en 2006 (que rompió la tregua y dejó dos muertos), el asesinato de dos guardias civiles en Capbreton (Francia) en 2007, y otros como el de Eduardo Madina o el juez José María Lidón (aunque en algunos casos fue absuelto por falta de pruebas suficientes).
El violento líder de ETA
Durante su liderazgo, ETA mantuvo una etapa especialmente violenta e indiscriminada, con múltiples intentos de magnicidios y ataques que buscaron desestabilizar al Estado.
Las víctimas denuncian que esta flexibilización penitenciaria se produce sin que conste arrepentimiento ni colaboración con la Justicia por parte de ‘Txeroki’, quien sigue siendo exhibido por sectores de la izquierda abertzale como un «preso político».
Covite alerta de que se trata de un «fraude» sistemático en la ejecución de penas, incompatible con los derechos de las víctimas y que culmina exigencias históricas de ETA para «vaciar las cárceles».
El PSOE se rinde a ETA
En este contexto, las asociaciones señalan directamente al PSOE por su dependencia parlamentaria de EH Bildu (heredero político del entorno de ETA), al que acusan de haberse «rendido» ante los intereses de los herederos de los terroristas.
Dignidad y Justicia habla de «votos de sangre» para sostener al Gobierno de Sánchez, mientras que la AVT y Covite critican que las políticas penitenciarias prioricen a los etarras sobre la memoria y la dignidad de las víctimas, en un proceso que ven como una traición y un blanqueamiento de la banda.
Esta decisión se suma a otros pactos controvertidos entre PSOE y Bildu en los últimos años, que han generado indignación entre colectivos de víctimas por considerar que premian a los verdugos en detrimento de quienes sufrieron el terrorismo.
Queda pendiente si el juez frenará finalmente esta semilibertad, pero el malestar ya es profundo entre quienes exigen justicia plena y no concesiones a los responsables de más de 800 asesinatos de ETA.











