Los cristianos siguen siendo atacados ante el silencio de buena parte de la comunidad internacional
Un nuevo ataque islamista sacudió el estado de Kaduna, en el centro-norte de Nigeria, dejando un saldo de tres muertos y once personas secuestradas, entre ellas un sacerdote católico. La agresión se registró en la mañana del sábado en la localidad de Karku, dentro del área administrativa de Kauru, según informó la archidiócesis de Kafanchan.
Jacob Shanet, canciller de la diócesis, confirmó que entre los raptados se encuentra el reverendo Nathaniel Asuwaye, párroco de la iglesia de la Santísima Trinidad, junto a otras diez personas. En un comunicado difundido por medios locales, Shanet lamentó las víctimas mortales y solicitó a la comunidad cristiana oraciones por la liberación de los secuestrados, cuyo paradero sigue siendo desconocido.
La violencia dirigida contra sacerdotes y fieles cristianos ha generado gran preocupación en Nigeria. Joseph Hayab, presidente de la Asociación Cristiana del Norte de Nigeria, denunció públicamente el ataque y criticó la continuidad de los secuestros, señalando que estos hechos son especialmente alarmantes para las comunidades locales.
Grupos armados operan con frecuencia en el centro y noroeste del país, llevando a cabo asaltos, asesinatos y secuestros masivos para exigir rescates económicos. Estas acciones se suman a la amenaza constante de organizaciones yihadistas como Boko Haram y la filial Estado Islámico en África Occidental (ISWAP), activas principalmente en el noreste, que buscan imponer un modelo estatal basado en la ley islámica.
Pese a la inseguridad generalizada, algunas operaciones han terminado con resultados positivos. La Asociación Cristiana informó recientemente la liberación de 183 personas que habían sido secuestradas en enero durante ataques coordinados contra tres templos en Kaduna. Asimismo, en noviembre pasado, más de 300 estudiantes y una docena de profesores de la escuela católica St. Mary’s, en el estado de Níger, fueron secuestrados por hombres armados, aunque finalmente todos fueron rescatados tras varios días de búsqueda.
Nigeria enfrenta una profunda división religiosa y geográfica, con mayoría musulmana en el norte y predominio cristiano en el sur, un factor que agrava las tensiones y facilita los ataques contra comunidades vulnerables en distintas regiones del país.











