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Cartas a Rambo: El peligro de la derecha ‘no practicante’

En un país donde tachan de ‘ultracatólico’ a quien va a misa los domingos, se etiqueta de ‘fascista’ al presunto conservador que no colabore con la izquierda

Querido Rambo: respondo mediante este editorial a tu mensaje donde me confiaste tu estado de perplejidad al descubrir que los derechistas portugueses instaran a votar un presidente socialista ayer domingo. No fue casualidad: el verdadero peligro para el mundo libre no es tanto la pseudorreligión de la izquierda liberticida, hoy en retroceso tras forzar a la población a elegir entre la seguridad física de sus hijos o que les llamen “fascistas”, como la derecha tibia “no practicante».

Los izquierdistas ya no disimulan su verdadera cara ni sus siniestras intenciones, en ese aspecto se nota lo que son, pero existe de un autodefinido «centro-derecha» apátrida que, como aquellos católicos que se consideran «no practicantes», asume los dogmas zurdos más destructivos para su propia sociedad y, cuando corresponde, ejerce incluso de cómplice a la hora de aplicarlos.

Imagen de IA de acoso a la justicia
Imagen de IA de acoso a la justicia | Grok

Ayer domingo la derecha tibia portuguesa demostró lo que puede pasar en España o en el resto de países que aún son democracias. Esa colusión resulta evidente en España, donde los populares se niegan a derogar leyes destructivas cuando han gobernado con mayoría absoluta, votan en Bruselas con el PP europeo la extinción del sector primario español vía Mercosur o ejercen una sospechosa oposición que parece regalar balones de oxígeno a Sánchez cuando parece noqueado.

‘Ultracatólico… y del Opus’

En ese sentido, los presuntos conservadores funcionan como esos católicos se definen como “no practicantes” por motivos variados, desde la pura dejadez espiritual, hasta que asumen el marco mental de la izquierda y temen que, si practican su religión de forma ostensible cada domingo, o incluso a diario -como un cristiano normal y corriente-, puedan ser objeto de señalamiento y recibir las etiquetas de “ultracatólicos” y “del Opus”.

En un país como España, que sufre una ventana de Overton virada artificialmente hacia la izquierda mediante el desfalco masivo del dinero de todos en propaganda, desinformación y linchamientos mediáticos, el asunto de ser derechista “no practicante” se convirtió convertido en una cuestión de supervivencia. Relativamente cómodos vistiendo la camisa de fuerza mental de la izquierda, los conservadores “no practicantes” vuelan bajo el radar de la progresía para evitar que les tachen fascistas y quedar marcados para ser objeto de cualquier represalia personal, en el trabajo o contra la familia y allegados.

Eso lo entiendo, es la naturaleza humana, pero no la complicidad con el enemigo para evitar etiquetas y situaciones incómodas socialmente. Como personalmente soy un católico bastante desastrado que vuelve poco a poco al redil, no tengo claro si es verdad que Dios escupe a los tibios, porque no me cuadra por Su infinita misericordia. Sin embargo, sí que creo que el infierno tiene reservada una sima oscura y hedionda para los colaboracionistas con el mal, y el socialismo es la violenta y absoluta negación de la libertad y la vida humana.

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