El gobierno de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz está destruyendo el empleo en España
El mercado laboral español inició el año con más de 918.000 personas sin trabajo que no figuran en el paro registrado, una cifra récord desde la entrada en vigor de la reforma laboral diseñada para reducir la temporalidad. Se trata de trabajadores sin actividad ni ingresos que, pese a estar desempleados, no aparecen en las estadísticas oficiales, lo que vuelve a poner bajo sospecha la fiabilidad de los datos de empleo difundidos por el Gobierno.
Este fenómeno ha crecido con fuerza tras la reforma impulsada por la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, basada en la conversión masiva de contratos temporales en indefinidos. Dentro de ese cambio destaca el contrato fijo discontinuo, una fórmula que permite a las empresas suspender la actividad del trabajador en periodos de baja demanda sin extinguir el vínculo laboral.
Durante esos intervalos, el empleado permanece sin trabajo y sin salario, aunque conserva el derecho a reincorporarse cuando la empresa lo convoque. Sin embargo, a diferencia de otros desempleados, no computa como parado, lo que altera la imagen real del desempleo en España.
Cuando estos trabajadores acuden al SEPE para solicitar una prestación, buscar otro empleo o acceder a formación, dejan de figurar en el paro registrado y pasan a engrosar el grupo de demandantes de empleo con relación laboral. En esta categoría también se incluyen personas afectadas por ERTE o vinculadas al sistema de colaboración social.
Este grupo creció de forma excepcional durante la pandemia, cuando miles de empresas recurrieron a los expedientes de regulación temporal de empleo. No obstante, tras la recuperación económica, el volumen volvió a niveles normales en 2022, justo antes de la aplicación de la reforma laboral. Desde entonces, los ERTE se mantienen estables en torno a las 10.000 personas y la colaboración social tiene un impacto limitado, lo que señala directamente a los fijos discontinuos como principal causa del nuevo aumento del paro oculto.
En enero de 2023, el Ministerio de Trabajo se comprometió a publicar el número exacto de fijos discontinuos inactivos dentro de los demandantes con relación laboral. Tres años después, ese desglose sigue sin hacerse público, lo que impide conocer cuántos desempleados reales quedan fuera de las cifras oficiales.
Los últimos datos refuerzan esta falta de transparencia. En enero se destruyeron 270.782 puestos de trabajo, mientras que el paro registrado solo aumentó en 30.392 personas, según la versión oficial. Al mismo tiempo, los demandantes con relación laboral crecieron en 25.823 personas, una cifra muy próxima al incremento del paro reconocido, lo que amplía la brecha entre el empleo que se pierde y el desempleo que se contabiliza.
La suma del paro registrado y este desempleo que no aparece en las estadísticas da lugar al llamado paro efectivo, un indicador utilizado por la fundación Fedea. Con los datos actuales, el desempleo real ascendería a 3,36 millones de personas. En enero de 2019, la cifra era de 3,57 millones, lo que supone una reducción del 6%, muy lejos del descenso del 26% que reflejan los datos oficiales al excluir a este colectivo.
El auge de los fijos discontinuos y la elevada estacionalidad de sectores clave hacen que, en meses como enero, las cifras oficiales de empleo se alejen cada vez más de la realidad. Tal y como ha señalado Vozpópuli, uno de cada cuatro parados inscritos en el SEPE permanece oculto en la estadística, un desequilibrio que pone en cuestión el discurso triunfalista del Gobierno sobre la evolución del empleo en España.











