Los cristianos continúan siendo masacrados ante el silencio de buena parte de la comunidad internacional
Desde las festividades navideñas, el Estado Islámico y grupos aliados han perpetrado una ola de violencia en África, dejando un saldo de más de 110 cristianos muertos, centenares de casas quemadas y amenazas explícitas de exterminio religioso en Nigeria, República Democrática del Congo y Kenia.
Nigeria: 23 cristianos asesinados y 230 viviendas destruidas
Tras los recientes bombardeos, la filial Estado Islámico en África Occidental (ISWAP) intensificó sus ataques. En pocas semanas, el grupo reivindicó siete atentados que dejaron 23 cristianos asesinados, la quema de 230 viviendas cristianas y la destrucción de una iglesia en los estados de Adamawa y Borno.
Un ejemplo alarmante ocurrió en Timwai, donde un solo día después de ataques estadounidenses, los yihadistas mataron a cuatro cristianos e incendiaron 50 hogares. Más tarde, en Mundang, asesinaron a 11 personas, arrasaron 100 casas y destruyeron una iglesia. Este patrón refleja un terror sistemático dirigido a comunidades cristianas.
República Democrática del Congo: 90 cristianos muertos y amenazas de exterminio
En el Congo, la violencia es aún más brutal. La filial Estado Islámico en África Central (ISCAP) ha reivindicado la muerte de 90 cristianos desde Navidad, incluyendo 39 decapitaciones, además de la destrucción de 98 casas en las provincias de Ituri y Kivu Norte.
En un comunicado oficial, los yihadistas advirtieron sin ambigüedad: “No hay seguridad para los cristianos de África salvo que acepten el islam, paguen la yizia o mueran”. Los ataques se presentan como una aplicación estricta de la sharía, justificando la persecución religiosa como una obligación teológica.
Kenia: Al Qaeda se une a la ola de violencia
La violencia religiosa en África no se limita al ISIS. En Kenia, combatientes de Al Shabab, vinculados a Al Qaeda, asesinaron recientemente a dos cristianos y a un monje, acusándolos de intentar “cristianizar” a musulmanes somalíes. Según el grupo, sus acciones buscan frenar la expansión del cristianismo en zonas bajo influencia islámica.
Occidente guarda silencio mientras el genocidio continúa
A pesar de la magnitud de los ataques, los gobiernos y organismos internacionales han evitado calificar la situación como genocidio cristiano. Los propios yihadistas, en cambio, no ocultan sus objetivos: expulsar, someter o exterminar a los cristianos de amplias regiones africanas. La reciente intervención estadounidense, lejos de frenar la violencia, ha sido utilizada por el Estado Islámico como propaganda, reforzando su narrativa de “guerra contra los cruzados”.











