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El PSOE de Extremadura abre la puerta a un pacto con el PP de Guardiola

El alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna (PSOE), se ha convertido en el primer dirigente socialista de Extremadura en sugerir abiertamente un acuerdo con María Guardiola (PP) si fracasa su investidura con VOX.

Esta declaración confirmada por El Mundo, que va más allá de una simple abstención y propone pactos en presupuestos, proyectos y leyes para «garantizar la gobernabilidad«, resalta la aparente disposición del PSOE a aliarse con su supuesto rival ideológico. El objetivo: perpetuar un sistema bipartidista que muchos críticos ven como una alternancia de poder que ignora las necesidades reales de la ciudadanía.

Osuna, quien fue portavoz de campaña de Miguel Ángel Gallardo en las desastrosas elecciones autonómicas de diciembre de 2025, donde el PSOE sufrió una «hecatombe electoral» que llevó a la dimisión de Gallardo, defiende esta postura argumentando que el PSOE es un «partido de gobierno».

Ambición por el poder del PSOE

Sin embargo, sus palabras chocan con la realidad: critica al PP por «renunciar a todos sus principios» para aliarse con VOX, mientras que al PSOE solo se le pide una «abstención sin condición». «¿Por qué el PSOE debería ser la muleta de la derecha sin nada a cambio?», se pregunta retóricamente, pero su propuesta de negociación revela una ambición por el poder que trasciende las barreras ideológicas.

Este episodio no es aislado. Históricamente, figuras como Juan Carlos Rodríguez Ibarra, ex presidente de la Junta de Extremadura, ya propusieron similares acercamientos post-electorales, aunque hasta ahora ningún cargo actual lo había respaldado públicamente.

La investidura de Guardiola debe celebrarse antes del 3 de marzo de 2026, y mientras la gestora del PSOE, presidida por José Luis Quintana, delegado del Gobierno y cercano a Pedro Sánchez, rechaza tajantemente cualquier acuerdo, calificándolo de «imposible» y negando ser «la muleta de la derecha y la extrema derecha«, las declaraciones de Osuna abren una brecha interna que huele a oportunismo.

Críticos del bipartidismo

Críticos del bipartidismo PP-PSOE ven en esto un patrón repetido: un duopolio que se alterna en el poder, priorizando la estabilidad institucional sobre reformas profundas. «El bipartidismo es una farsa que mantiene el statu quo, donde PP y PSOE se critican en público pero se salvan mutuamente cuando conviene», afirma un analista político independiente.

En Extremadura, las acusaciones de mentiras cruzadas, Guardiola asegura haber pedido la abstención, mientras Quintana lo niega, solo alimentan el escepticismo hacia un sistema que parece diseñado para perpetuarse.

El caso de Cartagena

Pero no es la primera vez que el PSOE muestra «ganas» de gobernar con el PP. Un caso paradigmático ocurrió en la anterior legislatura del Ayuntamiento de Cartagena (2019-2023), donde un pacto controvertido permitió al PP hacerse con la alcaldía gracias a seis tránsfugas del PSOE.

Ana Belén Castejón, entonces alcaldesa socialista, fue expulsada del partido por aliarse con el PP y Ciudadanos contra las directivas del PSOE. En 2021, el relevo pasó a Noelia Arroyo (PP), quien premió a los tránsfugas con cargos y sueldos financiados con dinero público.

En noviembre de 2025, un juez declaró ilegal este acuerdo, calificándolo de «compra» de la alcaldía y violación de la Ley de Bases del Régimen Local, obligando potencialmente a devolver salarios irregulares.

Este escándalo, recurrido por Movimiento Ciudadano (ganador de las elecciones de 2019 con ocho concejales), ilustra cómo el bipartidismo puede degenerar en transfuguismo para mantener el control, ignorando el voto popular.

Mientras España enfrenta desafíos como la desigualdad regional y la polarización, estos episodios subrayan la necesidad de romper con el duopolio PP-PSOE.

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