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El ministro de Asuntos Religiosos de Malasia asocia estrés laboral con volverse gay

La respuesta parlamentaria de Zulkifli Hasan desató burlas en redes sociales sobre la orientación hetero de los diputados perezosos

El ministro de Asuntos Religiosos de Malasia, el musulmán, Zulkifli Hasan, ha sido objeto de burlas generalizadas en redes sociales tras afirmar que el estrés laboral puede llevar a las personas a volverse homosexuales o a involucrarse en comportamientos relacionados con la comunidad gay.

Según una respuesta escrita presentada en el Parlamento malasio el martes 27 de enero de 2026 (publicada en el South China Morning Post el 28 de enero), el ministro respondió a una pregunta de la diputada Siti Zailah Mohd Yusoff (del partido opositor islamista PAS) sobre el supuesto aumento de “casos LGBT”.

Zulkifli Hasan indicó que, entre varios factores que podrían contribuir a lo que describió como “comportamiento relacionado con LGBT”, se encuentran las influencias sociales o el estrás laboral, entre otros factores.

Agregó que la falta de práctica religiosa también juega un papel importante en este fenómeno, según su respuesta parlamentaria, recogida por el South China Morning Post.

‘Los diputados nunca trabajan duro en el Parlamento’

La declaración provocó una oleada de reacciones sarcásticas en redes sociales en Malasia. Muchos usuarios ironizaron con comentarios del estilo: “¿Entonces los diputados nunca trabajan duro en el Parlamento?”, sugiriendo que, de ser cierta la teoría del ministro, los políticos —que supuestamente enfrentan estrés— deberían estar afectados.

Otros pidieron en tono de burla aumentar la carga de trabajo del propio ministro para “probar” su afirmación.

Malasia, país musulmán conservador

Malasia es un país de mayoría musulmana, pero no es una teocracia islámica total. Si bien no está prohibida específicamente la orientación sexual gay, sí que son ilegales las prácticas sexuales que implica.

El país mantiene una postura conservadora y religiosa oficial contra la comunidad gay, alineada con su identidad como nación de mayoría musulmana donde el islam es la religión del Estado.

La controversia se enmarca en un contexto de continuas intervenciones gubernamentales y religiosas en Malasia contra lo que las autoridades describen como conductas “desviadas” sexualmente en el país, donde las relaciones entre personas del mismo sexo siguen siendo ilegales.

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