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Amazon se deja medio billón en Bolsa y el mercado empieza a dudar de su apuesta millonaria por la inteligencia artificial

La caída de Amazon en Bolsa ya no es un simple ajuste técnico. Es un golpe histórico. En apenas un mes, la compañía ha visto evaporarse cerca de 500.000 millones de dólares en capitalización bursátil. Sus acciones acumulan un desplome superior al 18% y encadenan su peor racha bajista en casi dos décadas.

La caída de Amazon en Bolsa se ha convertido en uno de los grandes focos de tensión del mercado tecnológico en 2026. Y detrás de todo hay una pregunta incómoda que cada vez suena más fuerte en Wall Street: ¿está invirtiendo demasiado en inteligencia artificial?

El mercado castiga el megaplan de inversión en IA

Amazon ha anunciado un gasto de capital de 200.000 millones de dólares para 2026. Es un 60% más que el año anterior y muy por encima de los 145.000 millones que esperaban los analistas.

El problema no es la ambición. Es el miedo a que esa inversión masiva en infraestructuras de inteligencia artificial tarde demasiado en generar rentabilidad.

En un entorno donde el flujo de caja es observado con lupa, algunos analistas ya advierten de un riesgo claro: si el gasto dispara el flujo de caja negativo, la presión sobre la acción puede intensificarse.

Anthony Saglimbene, estratega jefe de mercado de Ameriprise, lo resumía con crudeza: si Amazon está gastando tanto que entra en flujo de caja negativo, es una señal de alerta que los inversores empiezan a tomar muy en serio.

No está sola en la carrera

La apuesta por la inteligencia artificial no es exclusiva de Amazon. El conjunto de gigantes tecnológicos estadounidenses ha anunciado previsiones de inversión que superan los 620.000 millones de dólares en 2026.

Entre ellos están:

  • Alphabet
  • Meta
  • Microsoft

El mercado, sin embargo, parece estar empezando a discriminar. No todas las compañías están siendo castigadas con la misma intensidad. Y la caída de Amazon en Bolsa destaca por su velocidad y magnitud.

Rebajas de recomendación que hacen daño

En los últimos días, varios bancos de inversión han recortado su recomendación o el precio objetivo de la acción. Entre ellos figuran:

  • Goldman Sachs
  • Evercore ISI
  • UBS
  • Citi

Cuando coinciden varias rebajas en poco tiempo, el efecto psicológico en el mercado es inmediato. Se activa el modo defensivo.

Y eso es exactamente lo que estamos viendo.

Despidos masivos mientras crecen los ingresos

La paradoja es evidente. Mientras la acción sufre, el negocio sigue creciendo.

Amazon cerró el último ejercicio con ingresos de 716.924 millones de dólares, un 12,4% más que el año anterior. Es decir, la compañía sigue expandiéndose en operaciones.

Pero el mercado no premia el pasado. Descuenta el futuro.

Y en ese futuro pesan dos factores clave:

  1. La sobrecontratación posterior a la pandemia.
  2. El coste brutal de las nuevas infraestructuras de IA.

A finales de enero, Amazon anunció la eliminación de 16.000 empleos en todo el mundo. Era la segunda gran ronda de despidos en apenas tres meses. Antes ya había comunicado un recorte de 14.000 puestos administrativos, incluidos 921 en España, especialmente en Barcelona y Madrid.

Los ajustes afectan a áreas estratégicas como Amazon Web Services, comercio minorista, Prime Video y recursos humanos.

¿Estamos ante una burbuja de inversión en inteligencia artificial?

La gran cuestión que empieza a debatirse es si el sector tecnológico está sobredimensionando el ritmo de inversión en IA.

Durante los últimos meses hemos visto cómo otras compañías tecnológicas también han intensificado su apuesta por esta tecnología. En este contexto, el mercado está empezando a distinguir entre inversión estratégica y exceso de gasto.

El temor es claro: si el retorno tarda demasiado en llegar, la paciencia de los inversores podría agotarse.

El mensaje del mercado es simple

La caída de Amazon en Bolsa no significa que la compañía esté en crisis operativa. Significa que el mercado exige disciplina financiera incluso a los gigantes.

Durante años, el crecimiento justificó cualquier inversión. Ahora el entorno es diferente. Los tipos de interés, la presión sobre el flujo de caja y la volatilidad global hacen que cada dólar invertido tenga que demostrar resultados.

Y cuando se habla de 200.000 millones de dólares en un solo ejercicio, la tolerancia al error es mínima.

¿Oportunidad histórica o señal de alerta?

Aquí se abre el debate.

Algunos inversores ven en esta caída una oportunidad de entrada en uno de los líderes mundiales del comercio electrónico y la computación en la nube.

Otros interpretan el desplome como la señal de que el ciclo de euforia tecnológica puede estar enfriándose.

La historia reciente demuestra que Amazon ha sabido reinventarse en múltiples ocasiones. Pero también es cierto que el mercado actual castiga con más dureza cualquier desviación de expectativas.

Lo que está claro es que el castigo bursátil ya es histórico. Medio billón de dólares evaporados en semanas no es un simple ajuste técnico.

Es un mensaje.

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