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El ridículo separatista catalán intentó empeñar el oro español en los Juegos de Invierno

Abuchearon a los responsables de seguridad, gritaron insultos como «Puta España» y se resistieron inicialmente a entregar las banderas

En un día histórico para el deporte español, el atleta catalán Oriol Cardona conquistó la medalla de oro en la prueba de esquí de montaña durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, rompiendo una sequía de 54 años sin preseas doradas para España en esta cita invernal.

Esta victoria, en una disciplina debutante como el esquí de montaña, debería haber sido un motivo de orgullo nacional unificado, pero un grupo de independentistas catalanes decidió convertir el podio en un circo político, demostrando una vez más su obsesión por dividir y confrontar en lugar de celebrar los logros comunes.

Los separatistas, siempre dispuestos a boicotear cualquier símbolo de unidad española, intentaron ondear esteladas, esas banderas independentistas que tanto gustan de usar como herramienta de propaganda, en las gradas y durante la ceremonia de medallas de Cardona.

Regla del COI

Aficionados y familiares de los deportistas, incluyendo a los de Ferrer, otro competidor catalán, portaban estos símbolos prohibidos, ignorando flagrantemente la Regla 50 de la Carta Olímpica del Comité Olímpico Internacional (COI), que veta cualquier manifestación política, religiosa o racial en los recintos olímpicos.

Gracias a la rápida intervención de la seguridad, las esteladas fueron requisadas, evitando lo que podría haber sido un auténtico «aquelarre independentista» que empañara el triunfo de un deportista español.

Pero los independentistas, lejos de aceptar las normas internacionales que rigen para todos, incluyendo banderas bretonas o de cualquier otro movimiento separatista, montaron un escándalo mundial.

«Puta España»

Abuchearon a los responsables de seguridad, gritaron insultos como «Puta España» y se resistieron inicialmente a entregar las banderas, retratándose como un grupo indignado e infantil que prioriza su agenda divisiva por encima del respeto al deporte. Intentaron viralizar su victimismo en redes sociales, pero el reglamento del COI les dio un baño de realidad: las reglas se aplican igual para todos, sin excepciones para caprichos regionalistas.

Esta pataleta no se quedó en las gradas. El partido separatista Junts, fiel a su estilo de politizar hasta el último resquicio de la vida pública, llevó la «polémica» al Parlamento catalán, exigiendo explicaciones al Govern y planeando protestas ante el COI y el Comité Olímpico Español (COE).

Cataluña sufre acoso

Incluso Carlos Puigdemont, el fugado golpista, no pudo resistirse a meter baza desde su exilio, tuiteando que el incidente demuestra que «el conflicto sigue intacto» y que Cataluña sufre «acoso» por manifestar su identidad. Pero lo que realmente muestra es cómo los independentistas insisten en sabotear momentos de gloria nacional, usando a deportistas como Cardona –quien compitió bajo la bandera española– como excusa para su eterna queja victimista.

Mientras tanto, el oro de Cardona, junto al bronce de Ana Alonso en la misma disciplina, resalta el talento español en los deportes de invierno, un ámbito donde España ha luchado por brillar desde hace décadas. Cardona, el primer español en lograr un oro olímpico invernal en esquí de montaña, debería ser celebrado como un héroe nacional, no como peón en las maniobras de quienes sueñan con romper España.

El COI hizo lo correcto al mantener el olimpismo puro y apolítico, recordándonos que el deporte une, no divide –una lección que los separatistas catalanes parecen incapaces de aprender.

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