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Bolaños y Sánchez se arrodillan ante agendas multiculturales importadas en Ramadán

El ministro Bolaños tacha de “racistas ultraderechistas” a los que critican que el Gobierno felicite el Ramadán e ignore la Cuaresma

El ministro Bolaños desata la polémica: acusa de «racismo ultraderechista» a los españoles que reclaman respeto por la Cuaresma mientras prioriza el Ramadán.

En un nuevo episodio de lo que muchos ven como el desprecio sistemático del Gobierno progresista hacia las raíces cristianas de España, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ha arremetido contra los ciudadanos que critican la felicitación oficial del Ramadán por parte de su ministerio, mientras se ignora por completo el inicio de la Cuaresma católica.

Bolaños, fiel a la línea divisiva del Ejecutivo de Sánchez, no ha dudado en tildar a los críticos de «señoros ultraderechistas» llenos de «racismo y odio«, en un intento burdo de silenciar las voces que defienden las tradiciones mayoritarias del país.

El escándalo estalló el pasado miércoles de Ceniza, día sagrado para millones de católicos españoles que marca el comienzo de la Cuaresma, un período de reflexión, oración y ayuno. Sin embargo, el Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes optó por felicitar en redes sociales el inicio del Ramadán, la festividad musulmana, sin ni siquiera mencionar la Cuaresma.

Minorías religiosas frente a la fe católica

Esta omisión flagrante ha sido interpretada por muchos como un gesto más del Gobierno en su agenda multiculturalista, que parece priorizar las minorías religiosas sobre la fe católica que ha forjado la identidad de España durante siglos.

Ante la avalancha de críticas legítimas en las redes –donde usuarios recordaban que España es un país de tradición cristiana–, Bolaños respondió con un tuit cargado de veneno ideológico: «Queridos señoros ultraderechistas: Cada año, este ministerio felicita la Pascua, que es el fin de la cuaresma. Igual que la Navidad, otra gran festividad católica. Nuestro respeto es el mismo. Vuestro racismo y odio también lo es«.

El ministro adjuntó capturas de pantalla de felicitaciones pasadas a la Pascua y la Navidad, pero obvió convenientemente que su ministerio jamás ha mencionado explícitamente la «Cuaresma» en sus comunicaciones oficiales. ¿Respeto igual? Los hechos demuestran lo contrario: un Gobierno que se arrodilla ante lo foráneo mientras da la espalda a lo propio.

Inmigración y agenda LGTBI

Bajo el mandato de Pedro Sánchez, el Ejecutivo ha promovido políticas que diluyen las costumbres españolas en favor de un progresismo impostado, como la promoción de agendas LGTBI o la inmigración descontrolada, todo ello financiado con los impuestos de los españoles de a pie.

Bolaños, como uno de los pilares del Sanchismo, ejemplifica esta deriva: en lugar de unir al país, recurre a etiquetas como «ultraderecha» para demonizar a cualquiera que ose cuestionar sus decisiones.

En contraste con esta hipocresía gubernamental, figuras conservadoras como el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, sí han honrado las tradiciones. Almeida publicó un mensaje respetuoso: «Con el Miércoles de Ceniza comenzamos la Cuaresma, tiempo que los católicos dedicamos a la oración y la reflexión. Que este camino nos ayude a servir y escuchar mejor a los demás, fortalecer nuestra fe y, como dice el Papa, contribuir a la civilización del amor».

Decadencia moral de la izquierda

La reacción en las redes no se ha hecho esperar. Miles de usuarios han denunciado la doble vara de medir del Gobierno, recordando que España no necesita lecciones de tolerancia de un Ejecutivo que ignora su propia historia. «¿Dónde está la felicitación por la Semana Santa? ¿O es que solo importan las fiestas que encajan en su narrativa woke?», se pregunta un internauta. Otros ven en esto un síntoma de la decadencia moral promovida por la izquierda: priorizar lo ajeno para erosionar lo nacional.

Ultraderechistas o españoles normales

Este incidente no solo revela el sesgo anticristiano del Gobierno, sino también su intolerancia hacia el disenso. Bolaños y Sánchez deberían reflexionar durante esta Cuaresma sobre el respeto verdadero, no el de postureo. Mientras tanto, los «ultraderechistas», es decir, los españoles normales, seguirán alzando la voz por un país fiel a sus raíces.

Y ante el dislate, el partido liderado por Santiago Abascal denuncia esta omisión como un nuevo ejemplo del «desprecio sistemático» del Sanchismo hacia las raíces cristianas de España y acusa al Gobierno de promover un «sectarismo ideológico» que prioriza minorías por encima de la mayoría cultural del país.

Aunque VOX no ha emitido un comunicado oficial exclusivo sobre el tuit de Bolaños, el partido ha aprovechado el incidente para reforzar su narrativa de defensa de la identidad española.

Fuentes cercanas al partido destacan que «mientras Bolaños y Sánchez se arrodillan ante agendas multiculturales importadas, olvidan deliberadamente lo que define a España: su herencia católica milenaria».

VOX contra los ataques del Gobierno al catolicismo

VOX recuerda que el catolicismo sigue siendo la confesión mayoritaria según encuestas oficiales, con más del 50% de los españoles identificándose como católicos, y califica la actitud del Gobierno como un «ataque frontal» a esa realidad.

En paralelo, VOX ha criticado duramente al ministro en otros frentes recientes. La portavoz parlamentaria Pepa Millán retrató a Bolaños en el Congreso por su supuesta incoherencia: «En lugar de defender a las mujeres, votaron a favor del velo islámico«, en referencia a votaciones sobre derechos y símbolos religiosos que el partido vincula a la sumisión cultural.

Esta línea se alinea con la polémica actual, donde VOX ve en la felicitación selectiva del Ramadán un síntoma más de la «sumisión» del Gobierno a lo islámico mientras relega lo cristiano a un segundo plano.

El partido también ha señalado el doble rasero en administraciones afines a la izquierda. En Barcelona, por ejemplo, VOX exigió al alcalde Jaume Collboni que felicitara la Cuaresma con la misma intensidad que el Ramadán, denunciando el «ocultamiento de las raíces cristianas» por parte de gobiernos progresistas. Esta exigencia se extiende ahora al ámbito nacional: «¿Dónde está el respeto real a la fe mayoritaria? Solo lo hay para lo que encaja en su ideología woke«, afirman voces  en redes y foros internos.

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