La natalidad andaluza rompe su caída por primera vez en cuatro años. Pero el dato, aunque simbólico, esconde una realidad incómoda: Andalucía sigue perdiendo población por causas naturales y solo la inmigración evita que el censo empiece a retroceder.
En 2025 nacieron 60.177 bebés en la comunidad. Son apenas 48 más que el año anterior. Un leve 0,08 % que corta la racha negativa desde 2021. Sin embargo, el saldo vegetativo sigue siendo claramente negativo: 75.686 defunciones frente a esos nacimientos. Resultado: 15.509 personas menos por dinámica natural.
Sin la llegada constante de nuevos residentes, Andalucía estaría en números rojos demográficos.
La natalidad andaluza respira pero no remonta
El pequeño repunte tiene valor estadístico y político. Después de una década de caídas casi ininterrumpidas, por primera vez la curva deja de bajar.
Pero conviene poner el dato en contexto.
En 2014 nacían en Andalucía más de 75.000 niños al año. En apenas diez años se han perdido casi 15.000 nacimientos anuales. El sistema demográfico sigue debilitándose por la base.
Para equilibrar la balanza en 2025 habrían hecho falta más de 15.000 nacimientos adicionales. No es un bache puntual. Es una tendencia estructural.
Un mapa provincial con dos caras
La fotografía no es homogénea.
Sevilla lidera pero pierde músculo a largo plazo
Sevilla, la provincia más poblada, encabeza la clasificación con 14.221 nacimientos, un 0,84 % más que en 2024. Sin embargo, acumula 1.338 bebés menos que en 2020. Crece ahora, pero arrastra una pérdida estructural.
Granada es la sorpresa positiva. Con 6.841 nacimientos, sube un 3,29 %, el mayor incremento proporcional de la comunidad. Aun así, tampoco escapa del retroceso acumulado en el último lustro.
Jaén y Córdoba en zona crítica
Jaén vuelve a marcar el peor dato: 3.984 nacimientos, un 4,48 % menos que el año anterior y 543 menos que en 2020. La tendencia es descendente sin interrupción.
Córdoba tampoco logra revertir la dinámica: 5.229 nacimientos, un 1,84 % menos que en 2024 y un 7,5 % menos que hace cinco años.
Cádiz y Almería también muestran descensos, aunque más moderados.
El resultado es un mapa demográfico fragmentado, con algunas provincias resistiendo y otras claramente en retroceso.
Las madres de 40 años superan a las de 25
El cambio más profundo no está solo en el número de nacimientos, sino en quién tiene hijos y cuándo.
Casi un tercio de los alumbramientos corresponde a mujeres de entre 30 y 34 años: 19.769 en total. Sin embargo, esta franja pierde peso respecto a 2020.
Las madres de entre 35 y 39 años ya representan el 27,9 % de los nacimientos, con 16.795 bebés.
Y el dato más revelador: en Málaga, las madres de 40 años superan en nacimientos a las menores de 25.
También aumentan los partos entre mujeres de 40 a 44 años (4.929) e incluso entre 45 y 49 años (493).
Detrás de estas cifras hay factores claros:
• Retraso en la emancipación
• Dificultad de acceso a la vivienda
• Inestabilidad laboral
• Cambios culturales en la maternidad
La edad media al tener el primer hijo sigue subiendo. Y eso reduce la ventana reproductiva total.
Un saldo vegetativo en números rojos
El gran problema no es que nazcan pocos niños, sino que la estructura poblacional está envejecida.
Más mayores implican más defunciones. Y esa dinámica continuará durante años, incluso si los nacimientos repuntan ligeramente.
En 2025:
• 60.177 nacimientos
• 75.686 defunciones
• Saldo negativo de 15.509 personas
Es un desequilibrio estructural que no se corrige con una subida del 0,08 %.
La inmigración sostiene el crecimiento andaluz
Aquí está la clave que evita titulares más dramáticos.
Andalucía sigue creciendo en población. Pero no por nacimientos.
La comunidad es uno de los territorios más dinámicos de España en recepción de población procedente tanto de otras regiones como del extranjero.
Sin ese flujo constante:
• El censo andaluz caería cada año
• Varias provincias entrarían en retroceso sostenido
• El envejecimiento sería aún más acusado
El modelo demográfico andaluz se parece cada vez más al nacional: saldo vegetativo negativo compensado por inmigración.
A nivel estatal, el saldo vegetativo fue negativo en más de 122.000 personas. Andalucía aguanta gracias a su tamaño y capacidad de atracción.
¿Estamos ante un punto de inflexión real?
El repunte del 0,08 % es el primero en una década. Eso es relevante.
Pero parte de mínimos históricos.
La gran incógnita es si se consolidará en 2026 o si volverá la caída. Los expertos advierten que un solo año no cambia una tendencia estructural.
Mientras tanto, la pirámide poblacional sigue estrechándose por la base.
Andalucía crece, sí. Pero crece a base de maletas, no de cunas.












