La periodista capta una foto que enfurece a la izquierda progre: “Pero si en España no te encuentras a nadie con burka ni niqab…”
La polémica estalló en X de nuevo, cuando la periodista Rebeca Crespo, conocida por su trabajo en medios como La Gaceta de la Iberosfera, Bipartidismo y colaboraciones en El Toro TV, publicó una imagen que ha desatado una tormenta perfecta entre la izquierda progre y quienes defienden la identidad y la seguridad nacional.
En su tuit principal, Rebeca compartió una fotografía tomada en el metro de Madrid, concretamente en la parada Iglesia (Chamberí), donde se ve a una mujer completamente cubierta con niqab, apoyada contra la pared del andén con el típico panel de estaciones de fondo. El texto que acompañaba la imagen fue demoledor en su ironía: “Pero si en España no te encuentras a nadie con burka ni niqab…”
El mensaje iba dirigido directamente a esa narrativa buenista de la izquierda que lleva años repitiendo que el uso del burka o niqab en España es “prácticamente inexistente”, que las propuestas de prohibición (defendidas por PP, VOX e incluso Junts en algunos contextos) son “xenófobas” e “islamófobas”, y que preocuparse por la islamización progresiva es alarmismo de la ultraderecha.
Inmigración descontrolada y nueva normalidad
La publicación se hizo viral en cuestión de horas, acumulando miles de likes, reposts y más de un millón de visualizaciones. Muchos usuarios patriotas y preocupados por la inmigración descontrolada la compartieron como prueba gráfica de que la nueva normalidad impuesta por las políticas de fronteras abiertas de Sánchez ya está aquí: el metro de Madrid, símbolo de la España cotidiana, empezaba a parecerse peligrosamente a escenas de barrios de París o Bruselas.
Pero la izquierda no tardó en contraatacar. Rápidamente circularon supuestas capturas o secuencias de imágenes que mostraban a la propia Rebeca Crespo disfrazada con el mismo niqab en el metro, como si ella misma se hubiera puesto el atuendo para fabricar la “prueba” y montar un bulo.
Medios afines a la progresía, como Diario Sabemos, titularon sin rubor: “Una periodista de medio ultra ‘cazada’ disfrazándose con burka en el metro de Madrid”, acusándola de crear un montaje para alimentar discursos xenófobos y racistas. Incluso el diputado de VOX José María Figaredo fue señalado por retuitear o comentar la imagen original reactivando el debate sobre la necesidad de prohibir estas vestimentas integristas en espacios públicos.
Acciones legales contra los propagadores del bulo
Rebeca Crespo respondió con contundencia en otro tuit posterior, negando cualquier montaje y exigiendo rectificaciones y disculpas por la difamación:
Insistió en que “la foto no es ningún montaje” y amenazó con acciones legales contra quienes propagaban el supuesto “bulo” de que ella se había disfrazado.
Varios analistas y usuarios con herramientas de detección de IA (como ClaudeAI) apuntaron que las imágenes usadas para “cazarla” presentaban claras inconsistencias: zapatillas de marcas diferentes, un anillo que aparece y desaparece mágicamente, errores en los nombres de estaciones del mapa del metro… Todo indicaba que el verdadero montaje era el que intentaba desacreditarla a ella.
Islamización sigilosa
Desde la perspectiva de quienes valoran la libertad de expresión y la denuncia de la islamización sigilosa, lo relevante no es si Rebeca se disfrazó o no (algo que ella niega rotundamente y que las pruebas de manipulación en las acusaciones parecen confirmar), sino el fondo: ¿por qué la sola presencia de un niqab en el metro de Madrid genera tanto pánico en la izquierda? ¿Por qué prefieren acusar de “facha” y “montaje” a quien lo muestra antes que cuestionar cómo ha llegado esa realidad a nuestras calles?
Esta periodista valiente, que ya ha denunciado en múltiples ocasiones la burbuja de lujo con acento extranjero en el centro de Madrid o la decadencia del servicio público en el transporte, ha puesto el dedo en la llaga una vez más.
Multiculturalidad forzada
Mientras la progresía se dedica a cazar brujas y a gritar “¡IA! ¡bulo!”, miles de españoles comunes ven en esa imagen de Crespo el futuro que nos espera si no se toman medidas firmes contra la multiculturalidad forzada y el respeto a nuestras normas de convivencia.
La polémica sigue ardiendo en X, con acusaciones cruzadas, pero una cosa queda clara: gracias a Rebeca Crespo, el debate sobre el burka/niqab en España ha vuelto a la primera línea. Y no lo ha hecho por un montaje, sino porque la realidad, por incómoda que sea para unos, cada vez es más difícil de esconder.












