Rigoberta Bandini no necesitó más de diez minutos para incendiar el plató de La Revuelta. La artista, que este sábado presentará los Goya junto a Luis Tosar, soltó un comentario que dejó a David Broncano literalmente contra las cuerdas: “Tu programa es un campo de nabos”.
La frase cayó en mitad de una entrega improvisada de estatuillas y provocó uno de esos silencios incómodos que valen más que cualquier guion. El público rió. Broncano sonrió con ese gesto de “tierra, trágame”. Y las redes hicieron el resto.
El momento exacto en La Revuelta

La entrevista en La Revuelta empezó con tono distendido. Rigoberta Bandini y Luis Tosar acudían para promocionar la gala de los Goya. Pero en apenas 25 minutos pasó de todo.
Broncano recordó su accidentada aparición en unos Goya hace años, colgado del techo junto a Berto Romero. Risas, anécdotas, complicidad. Hasta que Bandini decidió repartir “Góscars” al equipo del programa.
Premió a Grison, a Ricardo Castella y al propio Broncano. Todo fluía… hasta que llegó el giro.
“A mí me hacía ilusión entregar algún premio a una mujer”, lanzó la cantante. “Pero como brillan por su ausencia en tu programa, cariño mío… Es un campo de nabos”.
Y ahí explotó el plató.
La crítica que ya había sobrevolado el programa
No es la primera vez que se señala la falta de mujeres en el equipo visible del espacio. En temporadas anteriores, algunas voces ya habían cuestionado la escasa presencia femenina en el núcleo habitual de colaboradores.
Lo que hizo Rigoberta Bandini fue decirlo en prime time, con humor y sin rodeos.
El comentario conectó rápidamente con un debate que lleva tiempo latente en televisión: la representación femenina en formatos de entretenimiento dominados históricamente por hombres.
Broncano optó por el humor como salvavidas. “El premio ha empezado reivindicando algo razonable y ha acabado en favoritismo terrible”, bromeó cuando Bandini entregó la estatuilla a una mujer del público.
Pero el mensaje ya estaba lanzado.
Redes sociales divididas tras el palo a David Broncano
En cuestión de minutos, el corte circulaba por todas las plataformas. Y como suele ocurrir, la audiencia se dividió en dos bandos claros.
Quienes celebraban la naturalidad y la reivindicación de Bandini.
Quienes defendían el tono habitual del programa y acusaban el comentario de innecesario.
El fenómeno no es nuevo. Cada vez que una figura pública señala un desequilibrio en directo, el eco digital multiplica el impacto.
Y en este caso, el contraste era potente: una artista invitada cuestionando al anfitrión en su propio terreno.
Una promoción inesperada para los Goya
Paradójicamente, el momento también funcionó como una potente promoción para la gala de los Goya.
La presencia de Bandini y Tosar en el programa tenía como objetivo calentar motores de cara a la ceremonia. Y lo lograron.
Lo que podía haber sido una entrevista más terminó convertido en uno de los momentos televisivos más comentados de la semana.
Broncano incluso fue invitado a asistir a la gala. No aceptó. Alegó compromisos. Y añadió, entre risas, que “tampoco hubiera ido”.
El recuerdo de aquellos 15 minutos colgado del techo parece seguir pesando.
Humor, incomodidad y televisión en estado puro
Lo interesante del episodio no es solo la frase. Es el contexto.
Un programa joven.
Una artista con discurso propio.
Un tema sensible tratado sin solemnidad.
La televisión en directo tiene ese riesgo: cuando menos lo esperas, alguien cambia el guion.
Rigoberta Bandini aprovechó su altavoz para señalar algo que considera evidente. Broncano respondió con ironía y dejó pasar el golpe sin confrontación.
Y el público, como siempre, decidió convertirlo en tendencia.
Porque en la era digital, diez segundos pueden valer más que media hora de entrevista.












