Hacienda ha invertido más de 800.000 euros en herramientas para analizar redes sociales y detectar posibles incoherencias fiscales. La Agencia Tributaria no solo cruza datos bancarios y declaraciones: ahora también pone el foco en los perfiles digitales, los llamados “patrones de comportamiento” y la información pública que los propios contribuyentes comparten en internet.
La Agencia Estatal de Administración Tributaria, conocida como Agencia Estatal de Administración Tributaria, ha adjudicado contratos a empresas tecnológicas para desarrollar software capaz de monitorizar redes sociales, analizar métricas y vincular perfiles digitales con números de identificación fiscal.
La cifra total supera los 800.000 euros en distintas fases del proyecto.
Qué está analizando Hacienda en redes sociales



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Según los pliegos de contratación públicos, la herramienta debe ser capaz de recopilar información estructurada de plataformas como:
Instagram
TikTok
YouTube
Facebook
Twitch
OnlyFans
Patreon
El sistema analiza datos como:
Número de seguidores
Visualizaciones
Comentarios
“Me gusta”
Recomendaciones
Datos de la biografía
El objetivo declarado es detectar posibles rentas no declaradas y comparar el estilo de vida exhibido en redes con la capacidad económica declarada ante Hacienda.
El foco inicial en influencers
La primera fase del proyecto se centró en influencers, un colectivo en expansión donde, según la memoria justificativa, puede existir “riesgo fiscal” por ingresos derivados de colaboraciones, publicidad o suscripciones.
Pero el propio diseño del plan contempla una segunda fase más ambiciosa: extender el análisis a otros colectivos.
Es decir, el aprendizaje obtenido con creadores de contenido serviría como modelo para aplicarlo a un espectro más amplio de contribuyentes.
Avatares y perfiles creados para el análisis
Uno de los puntos que más debate ha generado es la creación de “avatares”, es decir, perfiles digitales necesarios para acceder a determinadas plataformas.
Fuentes de la AEAT aseguran que solo se analizará información pública y que muchas aplicaciones requieren la creación de una cuenta para visualizar contenido accesible.
Sin embargo, expertos fiscales han mostrado preocupación por el alcance de estas herramientas.
El economista Bernardo D. Olivares ha comparado el sistema con “un guion de ciencia ficción distópica”, al considerar que la Agencia Tributaria ya no se limitaría a analizar la “foto” fiscal de un contribuyente, sino la “película” completa de su comportamiento digital.
De la declaración a los patrones de comportamiento
El salto cualitativo no está solo en mirar lo que se declara, sino en intentar anticipar posibles incumplimientos mediante análisis masivos.
El software adjudicado debe poder procesar decenas de miles de perfiles o “nicks”. En una de las licitaciones se valoraba positivamente la capacidad de analizar más de 100.000 identificadores digitales.
La idea es integrar la información obtenida con los sistemas internos de análisis de riesgos de la Agencia Tributaria para construir comparables y detectar discrepancias.
Por ejemplo:
Un creador que muestra un alto nivel de ingresos por suscripciones, pero declara cantidades reducidas.
Un contribuyente que exhibe un estilo de vida que no encaja con su renta declarada.
La frontera entre control fiscal y privacidad
El debate no es solo tecnológico, sino jurídico.
Algunos especialistas en derecho tributario plantean interrogantes clave:
¿Dónde está el límite legal de este tipo de monitorización?
¿Es suficiente con que la información sea pública?
¿Se necesita una ley específica que regule la creación de perfiles para este fin?
La Agencia Tributaria sostiene que adapta sus métodos a los cambios tecnológicos y que utiliza fuentes abiertas, igual que ya cruza datos bancarios o mercantiles.
Pero la diferencia, según críticos, es el volumen y la sistematización.
Más recaudación en un contexto de récord histórico
Todo esto se enmarca en un momento de recaudación histórica. Hacienda superó por primera vez los 300.000 millones de euros en ingresos hasta noviembre del último ejercicio disponible, con el IRPF como uno de los principales motores.
El crecimiento de la recaudación se explica en parte por la inflación, que ha elevado bases imponibles y recaudación por IVA, pero también por el refuerzo de los mecanismos de control.
Digitalización, big data y análisis predictivo forman parte de esa estrategia.
El cambio de paradigma
Lo que está sobre la mesa no es solo una herramienta informática, sino un cambio de enfoque.
La Agencia Tributaria ya no se limitaría a reaccionar ante indicios concretos, sino que desplegaría sistemas de cribado previo para identificar potenciales incumplidores antes de iniciar procedimientos formales.
Para algunos, se trata de una modernización lógica en la era digital.
Para otros, es un terreno resbaladizo donde la vigilancia masiva puede chocar con garantías fundamentales.
En cualquier caso, el mensaje es claro: lo que se publica en redes sociales puede tener consecuencias fiscales.












