Saltar el contenido

La élite del cine de Cannes censura la cara de Jesucristo en la alfombra roja

Escándalo en un festival de cine cada vez más woke con la censura de la cara de Cristo en el vestido de la actriz Massiel Taveras

En un nuevo episodio de la creciente islamización y el doble rasero que asfixia a la cultura occidental, el Festival de Cannes 2024 demostró una vez más su sumisión a lo ‘políticamente correcto’ y su rechazo visceral hacia cualquier expresión cristiana pública.

La actriz dominicana Massiel Taveras, conocida por su belleza y su fe sin complejos, decidió llevar un poderoso mensaje espiritual a la alfombra roja más famosa del mundo: lució un impresionante vestido blanco diseñado por Giannina Azar, con una larga capa que desplegaba la imagen de Jesucristo coronado de espinas, una obra de arte textil pintada a mano que buscaba recordar a la élite del cine que existe Algo superior a sus egos y sus premios.

Testimonio valiente de fe

Sin embargo, lo que debería haber sido un momento de testimonio valiente se convirtió en un vergonzoso espectáculo de censura.

La seguridad del festival —la misma que semanas antes había protagonizado un altercado con Kelly Rowland— se abalanzó sobre la actriz para impedir que desplegara la imagen de Cristo. La obligó a avanzar apresuradamente por las escaleras, bloqueando a fotógrafos y empujándola físicamente.

Taveras, con dignidad, se defendió y logró mostrar brevemente su mensaje de fe antes de entrar al Palacio de Festivales.

En un evento donde se premian películas que ridiculizan la religión cristiana, donde se aplaude cualquier provocación contra valores tradicionales, y donde ondean banderas arcoíris o causas «progres» sin el menor problema, la cara de Jesucristo parece ser el único símbolo que genera pánico y necesita ser ocultado a toda costa.

Bandera de Palestina o versos del Corán

Círculos conservadores y creyentes no tardaron en señalar el evidente pliegue cultural hacia el Islam y otras sensibilidades no cristianas: si Massiel hubiera llevado una bandera palestina, un verso del Corán bordado o cualquier otro elemento que halagara las minorías ruidosas del momento, probablemente la habrían dejado posar durante minutos, con aplausos incluidos. Pero mostrar al Señor que fundó la civilización occidental… eso sí es intolerable para la élite descristianizada de Cannes.

La propia actriz, indignada pero firme, declaró después que la guardia necesitaba «ir a la iglesia o al menos abrir una Biblia». Recalcó que su intención era honrar su espiritualidad en un ambiente que cada vez tolera menos a Cristo y a sus seguidores.

Pisoteo a la herencia cristiana

Este incidente no es aislado: es la prueba más reciente de cómo el Festival de Cannes —y gran parte de la industria cultural europea— se pliega cobardemente ante presiones externas mientras pisotea sin rubor la herencia cristiana de Occidente.

Mientras tanto, Massiel Taveras se convierte en un símbolo involuntario de resistencia: una mujer que, con su vestido, recordó al mundo que Cristo no necesita permiso de nadie para ser mostrado.

Más noticias VIRALES en LABANDERA.ES.

Deja tu respuesta

Donar

Síguenos

Última Hora