Estados Unidos mantiene un despliegue militar colosal en la región, con el mayor portaaviones del mundo navegando cerca de Oriente Próximo
Las pantallas de la televisión estatal de Irán llevan días mostrando un espectáculo bélico sin precedentes: simulacros de ataques con misiles contra buques en el estrecho de Ormuz, drones identificando objetivos en mapas virtuales y defensas ante supuestos ciberataques masivos.
Mientras, Estados Unidos mantiene un despliegue militar colosal en la región, con el mayor portaaviones del mundo navegando cerca de Oriente Próximo y decenas de cazas estacionados en países aliados.
En medio de esta escalada, este jueves 26 de febrero se celebra en Ginebra la tercera ronda de negociaciones directas entre Washington y Teherán en lo que va de mes.
El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, aseguró que un acuerdo «sin precedentes» sobre el programa nuclear está «al alcance de la mano» y reiteró que «Irán jamás desarrollará un arma nuclear bajo ninguna circunstancia«, aunque defendió el derecho del país a la tecnología nuclear pacífica.
Cuenta atrás
Por su parte, el presidente Donald Trump ha impuesto una cuenta atrás hasta finales de febrero. O Irán acepta sus condiciones o enfrentará consecuencias.
En declaraciones recientes, Trump afirmó: «Jamás permitiré que el principal patrocinador mundial del terrorismo tenga un arma nuclear» y acusó a Teherán de intentar «empezar de cero» su programa tras supuestos sabotajes previos.
La postura estadounidense es clara: exige una capitulación total del programa nuclear de Irán, sin concesiones sobre misiles balísticos ni el apoyo a milicias regionales, y no contempla levantar sanciones sin un desmantelamiento completo. Irán, en cambio, busca limitar cualquier pacto exclusivamente al ámbito nuclear.
Aliento contenido
La región vive con el aliento contenido. En Irak, fuerzas aliadas de EE.UU. han reposicionado o retirado tropas de la base de Erbil ante el temor a represalias iraníes. Turquía ha reforzado la seguridad en su frontera con Irán y no descarta una intervención si se produce un colapso que genere oleadas de refugiados. En Líbano, el miedo a una reactivación del frente entre Hizbulá e Israel ha llevado a Estados Unidos a evacuar personal diplomático no esencial de Beirut, mientras el ministro de Exteriores libanés insta a Hizbulá a mantenerse al margen.
Analistas coinciden en que, pese al lenguaje beligerante de ambos bandos, las negociaciones siguen vivas y un acuerdo podría evitar una confrontación directa que salpicaría a todo Oriente Próximo. Sin embargo, con el ultimátum de Trump vigente y las maniobras militares en plena retransmisión, la diplomacia cuelga de un hilo muy fino.












