La medida se dirige a quienes, aunque llevan años en el país, ni se molestaron en aprender el idioma o integrarse en la sociedad
La estrategia sueca de recepción abierta se ha extinguido por completo, en medio de una crisis de criminalidad desatada por las bandas, y la actual administración conservadora trata de revertir la situación desde su llegada la poder, en 2022, respaldada por el apoyo parlamentario de la derecha patriótica.
Con el fin de motivar el regreso de refugiados a sus países de origen, este año se ha puesto en marcha una de las iniciativas más destacadas que el Gobierno conservador se comprometió a implementar al llegar al poder, conocida como “subvención de repatriación”.
El Gobierno sostiene que esta asistencia económica brinda una nueva oportunidad a individuos que, según afirman, se sienten marginados a pesar de haber residido por un tiempo en el país. “No nos enfocamos en aquellos que han aprendido la lengua y se han incorporado a la sociedad, sino en quienes desean regresar y no buscan integrarse”, declaró el ministro de Inmigración, Johan Forssell.
Hasta los socialistas se alinean con endurecer la normativa
Antes de 2026, el Gobierno había ofrecido 10.000 coronas suecas (900 euros) como incentivo financiero para aquellos extranjeros que abandonen Suecia de manera voluntaria. Desde enero, esta cantidad subió a 350.000 coronas (35.000 euros), a condición de que los beneficiarios renuncien a su permiso de residencia en Suecia y opten por regresar a su país de origen o a otro lugar donde tenga derecho a vivir.
Durante los últimos cuatro años, el régimen liderado por Ulf Kristersson ha implementado un conjunto de acciones que constituyen un «cambio de enfoque» en política migratoria, argumentando un «fracaso en las iniciativas de integración» que han sido aplicadas durante años en la nación escandinava.
La situación reviste tal gravedad que incluso el partido socialdemócrata, por tacticismo o por genuino interés por el bien de la población sueca, también se ha alineado en favor del endurecimiento de las normativas
Mayoría de solicitudes de sirios
En ese mes, según datos de la Agencia de Inmigración, 272 individuos pidieron acceso a la ayuda. En todo el año anterior solo hubo 109 solicitudes, y finalmente, se aprobó una que cumplía con los criterios. La mayoría de los solicitantes provienen de Siria y llegaron hace diez años, incluidos aproximadamente cincuenta menores de edad.
De acuerdo con la agencia migratoria sueca, a pesar del aumento en las solicitudes, la propuesta del Gobierno no está resultando efectiva. Las autoridades han decidido denegar la asistencia a 82 individuos y solo se ha concedido una petición, mientras que las demás continúan a la espera de una resolución.
El Gobierno conservador también enfrenta la oposición de varios municipios que se niegan a aplicar esta política, entre los que se encuentran las tres ciudades más grandes del país: Estocolmo, Gotemburgo y Malmö, las cuales han informado al Gobierno central sobre su decisión de no cooperar en su implementación.
‘La mayoría de los inmigrantes piensa que el permiso de residencia tiene un valor superior a 35.000 euros’
Henrik Emilsson, especialista en migración de la Universidad de Malmö, comenta a elDiario.es que esto demuestra que la iniciativa no funciona, ya que “las personas que el Gobierno sueco intenta motivar para que regresen a su país no piden la ayuda, pero, por otro lado, lo hacen otros que no cumplen con los criterios”.
“La mayoría de los inmigrantes piensa que el permiso de residencia tiene un valor superior a 35.000 euros”, afirma.












