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El Gobierno de Sánchez traiciona a Occidente y se alinea con el terrorismo iraní al rechazar el apoyo militar contra Teherán

Sánchez prefiere el diálogo con un régimen opresor que masacra a su propio pueblo y financia el terrorismo internacional

Indigno acto de cobardía y de sumisión ante los regímenes radicales, una vez más.  El Gobierno socialista de Pedro Sánchez ha rechazado prestar cualquier tipo de apoyo militar a la operación liderada por Estados Unidos e Israel contra Irán, desmarcándose así de aliados clave como Francia, Alemania y Reino Unido, que sí han mostrado disposición a actuar con firmeza contra las agresiones del régimen de los ayatolás.

Esta decisión no solo aísla a España en el concierto internacional, sino que la sitúa del lado equivocado de la historia, alineándose de facto con terroristas y extremistas que amenazan la estabilidad global, mientras ignora las condenas unánimes de la Unión Europea y Estados Unidos ante los ataques iraníes injustificados contra países del Golfo Pérsico y Chipre.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha justificado esta postura pusilánime invocando un supuesto respeto al derecho internacional y la necesidad de «desescalada y negociación«, condenando la «lógica de la violencia unilateral» fuera de la Carta de las Naciones Unidas.

Retórica hueca de Sánchez

Sin embargo, esta retórica hueca oculta la realidad: el Gobierno español prefiere el diálogo con un régimen opresor que masacra a su propio pueblo y financia el terrorismo internacional, en lugar de unirse al mundo libre en su defensa contra la tiranía islamista.

Como resultado, Estados Unidos ha tenido que retirar aviones cisterna de las bases españolas de Morón y Rota, ya que Sánchez niega su uso para misiones defensivas, limitándolas a fines «humanitarios» que en la práctica benefician a los agresores.

Esta traición a Occidente contrasta con la postura de Francia, Alemania y Reino Unido, que han abierto la puerta a «acciones ofensivas proporcionales» en coordinación con Washington. Se trata de proteger intereses comunes en Oriente Próximo y responder a los ataques indiscriminados de Irán.

Oposición a la OTAN

España, bajo el mando de la izquierda radical, se pone así en contra de la UE, EE.UU. e incluso de la OTAN, priorizando sus alianzas ideológicas con regímenes antioccidentales como el de Venezuela o Cuba, y exponiendo a más de 30.000 españoles en la región a mayores riesgos sin una respuesta firme.

Desde VOX, la respuesta no se ha hecho esperar. El líder del partido, Santiago Abascal, ha calificado la decisión de Sánchez como una «vergüenza nacional» que sitúa a España «en el lado equivocado» de la lucha contra el terrorismo.

VOX frente a las tinieblas de los ayatolás

En declaraciones recientes, Abascal ha expresado su apoyo incondicional a la operación militar, afirmando que se trata de «la batalla del mundo libre frente a las tinieblas de los ayatolás» y que ve «con gran esperanza» la posible caída del régimen iraní, que «masacra a mujeres y oprime a su pueblo».

El secretario general de VOX, Ignacio Garriga, ha ido más lejos al celebrar la «caída del tirano» en Irán y criticar duramente a Sánchez por insistir en el diálogo con un régimen que representa «una amenaza para la seguridad global«, reafirmando el compromiso de VOX con la defensa de los valores occidentales y el apoyo a Israel y Estados Unidos.

Esta postura de VOX resuena entre los españoles que rechazan la debilidad del Gobierno y exigen una España fuerte, aliada con el Occidente democrático y no con dictaduras teocráticas.

Mientras Sánchez condena la acción «unilateral» de EE.UU. e Israel, ignorando los ataques previos de Irán, la derecha patriótica defiende que solo la firmeza puede garantizar la paz y la libertad en un mundo cada vez más hostil.

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