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El exilio iraní en España celebra la muerte de Jamenei

«Soy una persona de paz, pero siento alivio por la muerte de Jamenei, sus hijos y los altos jefes iraníes”

En una revelación exclusiva para EL MUNDO, miembros de la comunidad iraní exiliada en España han expresado un profundo alivio ante la muerte del ayatolá Ali Jamenei y gran parte de la cúpula del régimen iraní, ocurrida en el marco de la devastadora Guerra de los Doce Días, iniciada por Israel en junio de 2025.

Esta guerra, que ha transformado el panorama geopolítico de Oriente Medio, ha generado reacciones mixtas entre los exiliados, quienes ven en este evento una posible liberación de su país natal, aunque con sentimientos encontrados por la destrucción causada.

Shirin Barahminava, residente en Barcelona y hermana de Ameneh Barahminava —víctima de un brutal ataque con ácido en Irán en 2011, quien perdonó a su agresor a cambio de una indemnización de 150.000 euros que nunca se pagó—, compartió sus emociones en una entrevista exclusiva. «Siento alivio por la muerte de Jamenei, sus hijos y los altos jefes iraníes, pero es un sentimiento muy raro para mí porque quienes me conocen saben que soy una persona de paz, no pido nunca la muerte de nadie… Tengo una confrontación de sentimientos».

Barahminava denunció la opresión del régimen, destacando la pobreza extrema en un país rico en recursos: «Tenemos minas de oro, petróleo, el mejor azafrán del mundo, perlas… pero la gente mendiga, la gente vende sus órganos, las mujeres se prostituyen para poder dar de comer a sus hijos». Además, criticó la discriminación de género y el control estatal, recordando cómo fue detenida por la policía moral por llevar ropa clara.

Rechazo al apoyo de Reza Pahlavi

No todos los exiliados comparten la misma visión sobre el futuro. Barahminava rechaza el apoyo a Reza Pahlavi, hijo del sha derrocado y exiliado en Estados Unidos, argumentando que no vive en Irán y que sus seguidores son tan dogmáticos como los ayatolás. En su lugar, aboga por un Irán liberal y democrático.

Por otro lado, Parsa Jafari, un DJ y productor musical de 29 años que llegó a España a los 9 y regresó temporalmente a Irán para el servicio militar, donde organizó fiestas ilegales de música electrónica —un delito castigado con la pena de muerte—, relató cómo su familia en Irán celebra el conflicto. «La gente tiene misiles encima y baila en la calle porque sabe que esta guerra no es contra ellos sino contra la República Islámica«. Jafari apoya fervientemente el regreso de Reza Pahlavi: «Que vuelva nuestro rey, que vuelva nuestro sha».

Fariba Ehsan, presidenta de la Asociación Iraní Pro Derechos Humanos (AIPDHE) y residente en España desde hace 30 años tras divorciarse en Irán, enfatizó la necesidad de un cambio interno. «Las guerras no traen democracia ni libertad, dejan destruido el país». Ehsan, quien ha luchado por la democracia desde las protestas de 2009, advierte contra las intervenciones externas pese al alivio por la caída del régimen.

Mediss Tavakkoli, activista de 38 años exiliada en España desde hace cuatro años, ha participado en manifestaciones en Madrid contra la represión iraní. En exclusiva para El Mundo, celebró las acciones de líderes internacionales. «Los verdaderos terroristas son la República Islámica; si hay algún peligro para Irán, proviene del lado del régimen, no del lado de Estados Unidos o Israel».

Cerca de 45.000 personas masacradas por Irán

Tavakkoli expresó su alegría: «Estoy feliz de que el presidente Trump y el presidente Netanyahu hagan realidad nuestro deseo».

Estas reacciones se enmarcan en un contexto de protestas en la Puerta del Sol de Madrid, donde exiliados iraníes han portado fotos del hijo del sha, y en medio de informaciones de bombardeos en Teherán que han causado miles de víctimas civiles.

Según fuentes consultadas, las represiones en Irán durante 2025-2026 han dejado al menos 43.000 muertos en manifestaciones. Mientras algunos exiliados aplauden la eliminación selectiva de la cúpula, otros priorizan una transición pacífica hacia la democracia sin más destrucción.

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