Grandes fondos vetan a inversores españoles y hunden el eje económico clave con EE.UU. por la postura del ‘No a la guerra’
La postura “buenista” y pueril del presidente Pedro Sánchez, que antepuso su famoso “No a la guerra” a la seguridad aliada y a los intereses nacionales, está provocando un daño económico directo e inmediato a España.
Según revela hoy Vozpópuli, los mayores fondos de private equity del mundo —KKR, Blackstone, Ares, Apollo y EQT— han empezado a vetar ofertas millonarias de empresas españolas en operaciones dentro de Estados Unidos por puro miedo a que la Administración Trump las bloquee alegando “riesgo para la seguridad nacional”.
Fuentes de un gran banco de inversión europeo consultadas por el medio confirman que “se está cerrando la puerta a inversores españoles en pujas por proyectos o compañías controladas por private equity, incluso cuando presentan ofertas milmillonarias superiores”. Es un veto preventivo, pero devastador.
Los ejemplos ya son sangrantes:
- Iberdrola vio frenado hace dos meses su proyecto eólico marino Vineyard Wind 1 en EE.UU., una inversión cercana a los 3.000 millones de euros.
- Santander anunció la compra del banco Webster por más de 10.000 millones de dólares para entrar en el top 10 de la banca minorista americana, pero ahora enfrenta una incertidumbre total.
- Compañías como ACS, Grifols, Acerinox, Ebro Foods o Ferroglobe están en la lista negra de los analistas de Wall Street.
Eje inversor España-EEUU
El eje inversor España-EE.UU., que mueve cerca de 15.000 millones de euros anuales (EE.UU. es ya el primer inversor extranjero en nuestro país y el principal destino del capital español), corre serio peligro de romperse. Según datos de la Secretaría de Estado de Comercio, los flujos bilaterales se mantenían estables en torno a esa cifra hasta que el pulso de Sánchez con Trump —negándose a ceder las bases de Rota y Morón para operaciones contra Irán— desató la ira de la Casa Blanca. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, fue explícito: “Los españoles están poniendo en riesgo la vida de los estadounidenses”.
El Comité de Inversiones Extranjeras en EE.UU. (CFIUS) se ha convertido en el arma silenciosa de Trump. Lo que antes era un trámite, ahora es un muro infranqueable para cualquier inversor “made in Spain”. Y el efecto no se queda en América: ya se habla de un “efecto arrastre” que amenaza con hundir la inversión extranjera directa en España, que en los nueve primeros meses de 2025 ya cayó un 27,5% hasta mínimos de 2021.
Exportaciones españolas a EE.UU. cayeron un 10% el año pasado (pérdida de 1.800 millones) y el aceite de oliva, uno de nuestros buques insignia, se desplomó un 28%. Todo porque un presidente español prefirió la foto del pacifismo de salón antes que defender los intereses estratégicos y económicos de su país.
Mientras Sánchez anuncia planes de “escudo” con 14.100 millones de euros para “protegernos de Trump”, la realidad es que su política exterior infantil ya está costando mucho más: miles de millones en inversiones perdidas, miles de empleos en riesgo y un aislamiento que pagaremos todos los españoles durante años.












