El ‘No a la guerra’ de Pedro Sánchez se convierte en un regalo para Hamás y los hutíes mientras Israel combate el yihadismo iraní
España rebaja su diplomacia a nivel de terroristas y abandona a sus aliados en el momento más crítico. Mientras Israel y Estados Unidos libran una guerra existencial contra el régimen iraní y sus aliados terroristas, el Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido oficializar el mayor acto de sumisión diplomática de la democracia europea: el cese definitivo de la embajadora de España en Israel, Ana María Sálomon Pérez.
La decisión, publicada en el BOE, deja la delegación española en Tel Aviv reducida a un simple encargado de negocios, equiparándola al nivel mínimo que el propio Netanyahu impuso a Israel en Madrid tras el reconocimiento unilateral de Palestina.
Y los primeros en aplaudir con entusiasmo no han sido aliados europeos ni organismos internacionales, sino los propios terroristas de Hamás.
En un comunicado explícito, la organización responsable de la masacre del 7 de octubre de 2023 ha celebrado la medida como “la continuación de las honorables posiciones del Gobierno español y su pueblo rechazando el genocidio infringido contra nuestro pueblo palestino en Gaza”.
Hamás habla de valores humanitarios
Hamás ha calificado el gesto de “noble posición” y “compromiso genuino con los valores humanitarios”, y ha aprovechado para exigir al resto del mundo que rompa relaciones con “la entidad sionista criminal”.
No se han quedado atrás los hutíes yemeníes, que controlan de facto el país y atacan buques internacionales: también han recibido con “satisfacción” la decisión española, vinculándola directamente a su apoyo a Irán frente a la “agresión estadounidense-israelí”.
Esta no es una retirada temporal. La embajadora Sálomon Pérez fue llamada a consultas en septiembre de 2025 y ya no regresará. España, que en 2024 ya reconoció unilateralmente a Palestina, cronifica ahora su ruptura diplomática con el único Estado democrático de Oriente Medio en plena guerra regional.
El mensaje es claro: mientras Israel defiende su supervivencia contra misiles iraníes, drones hutíes y túneles de Hamás, el Gobierno español prefiere alinearse con quienes celebran cada ataque terrorista.
El mantra moral de la izquierda
El ‘No a la guerra’ de Sánchez, repetido como mantra moral, se revela hoy como lo que realmente es: una política de apaciguamiento que premia al terror y castiga al único aliado fiable en la región.
Mientras 135 países exigen en la ONU que Irán cese sus ataques contra el Golfo, España elige el camino contrario: reducir presencia, celebrar con Hamás y regalar legitimidad a quienes sueñan con destruir Israel y Occidente.
Esta decisión no solo aísla a España de sus socios atlánticos y europeos. Es un bofetón directo a la memoria de las víctimas del 7-O y un estímulo explícito para que Hamás, Hezbolá y los hutíes sigan atacando.
Porque cuando un Gobierno democrático llama “honorable” a la retirada ante el terror, el terror ya ha ganado la primera batalla. España, bajo Sánchez, ha elegido bando. Y no es el de la libertad.













Jue 12 marzo 2026 @ 01:58
No sé cómo nos las apañamos, pero desde el desastre de 1978, España está siempre a los pies de los caballos, en la posición más incómoda, haciendo el ridículo más inmenso y buscándose problemas graves con sus aliados naturales. Y ahora, llamando a voces a esta gentuza tan «amigable» y «adaptable» a nuestros usos, costumbres y tradiciones occidentales. En serio, tenemos lo que nos merecemos…