Se imponen la franquicias gracias a los fondos de inversión; y Sanidad pretende se suma a la criba con una ley que irá contra nuestra identidad
Los bares de España están de nuevo en la picota y esta vez la responsable de ello es la ministra de Sanidad, la ultraizquierdista Mónica García. El motivo: una ley para prevenir el consumo de alcohol entre menores de edad. Con ella, se pretende eliminar la tradicional publicidad de marcas de bebidas, sobre todo de cerveceras o bodegas de vino, del mobiliario de las terrazas o incluso de las fachadas de los espacios hosteleros.
Esta nueva medida del Sanchismo podría afectar de lleno, nuevamente, a una de nuestras tradicionales, de nuestra esencial, de nuestras costumbres casi ancestrales: visitar uno de estos establecimientos al salir de trabajar o los fines de semana para disfrutar de una buena comida o para tomar una cerveza con los amigos. Es sin duda el plan de ocio por excelencia de miles de españoles.
Sin embargo, y de la mano del globalismo principalmente, desde el año 2010 está cayendo el número de bares tradicionales en nuestro país frente a la cada vez mayor presencia de franquicias de comida rápida ‘low cost’ (y no tanto) que nos están haciendo perder nuestra identidad como españoles.
Por ejemplo, desde 2021 a 2023, y según datos del Instituto Nacional de Estadística, en dos años, solo en dos años el número de bares ha sufrido una caída del 17%. Y solo en un año, en 2022 se cerraron cerca de 8.000 establecimientos tradicionales para abrir, en muchos casos, restaurantes franquiciados de comida rápida basada en hamburguesas, pollo, kebab , asiática o mexicana.
Adiós al bar tradicional español
Es decir, hoy en nuestras calles, y respecto a los últimos diez años, están viendo reducida la presencia de ese establecimiento puro español frente a la restauración global que se puede ver igual en España que en Egipto, Canadá o Francia.
Una de las comunidades que más bares ha perdido a lo largo de estos años ha sido la de Madrid. Es el territorio de España en el que han desaparecido una mayor cantidad de establecimientos desde 2021. Concretamente se ha contabilizado un 26,3% menos, es decir, han cerrado más de 5.900 bares.
Tras ella, se encuentra Castilla y León. En la tercera posición se sitúa Galicia, con un 23,5% menos de establecimientos, lo que implica el cierre de un 3.800 locales. Le siguen Asturias, con un descenso del 23% y Castilla-La Mancha, con una notable caída del 21%; allí se han cerrado 1.900 locales de este tipo.
Anuario de Hostelería de España
Los expertos indican que el cierre del bar tradicional se debe a las jubilaciones de los propietarios y el aumento de costes. Hostelería de España explicó en su Anuario 2023 las perspectivas de la hostelería para 2024. Y es que este escenario está marcado, según dicen los expertos, por la «estabilidad en la demanda, la evolución de la renta disponible de los hogares y en el comportamiento financiero de las empresas».
Además, afirman que «existen varios puntos críticos que pueden afectar a la demanda y a la evolución de los negocios hosteleros en el próximo años, como son la evolución del empleo, cómo impacte la subida de los tipos de interés, el contexto de incertidumbre internacional marcado por los conflictos geopolíticos, así como la evolución de los precios».
Fondos de inversión globalistas
Sin embargo, y gracias también a fondos de inversión globalistas, el cierre del local tradicional español se está produciendo en paralelo a estos locales globales de los que tanto hemos hablado en este artículo; el globalismo por lo tanto está afectando de lleno a esa costumbre de la tapa y caña o copita de vino. Frente a ello, la juventud se acerca más a la Cola-Cola, la ‘hamburger’, las pizzas, los kebabs, las fajitas o el sushi.








