Los radicales comunistas quieren que se expropien casi 100.000 viviendas de los fondos de inversión para destinarlas al alquiler social
Podemos quiere seguir a la vanguardia de la extrema izquierda más radical frente a las posturas también ultras de Sumar o del propio PSOE de Pedro Sánchez. Ahora reclama que no se puedan comprar pisos más que para vivir y que no se dé una sola licencia más de piso turístico hasta 2028.
Esta iniciativa se suma a la ya presentada este pasado mes de junio.
La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, propuso al PSOE expropiar el uso de 92.000 viviendas en manos de grandes fondos de inversión para destinarlas a alquiler social, lo que supone la mitad de los inmuebles de estas empresas.
En el debate del decreto para prorrogar la suspensión de los desahucios hipotecarios hasta 2028, Belarra pidió a la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, esa expropiación para ampliar el parque público de viviendas y paliar los problemas de precios que sufre el sector.
«Expropiemos el uso de la mitad de las viviendas de estas grandes empresas para que formen parte del parque público de vivienda en alquiler», dijo Belarra, apuntando que empresas como Blackstone o CaixaBank no son pequeños propietarios y su único fin «es la especulación».
El plan contra los pisos turísticos
Pero el plan de Podemos frente a los pisos turísticos, que parecen ser el gran enemigo del socialcomunismo consta de siete puntos:
- Establecer una moratoria a viviendas turísticas que implique que no se conceda ninguna nueva licencia hasta el 1 de enero de 2028.
- Limitar la oferta de pisos turísticos a un 2 % del total.
- Prohibir los pisos turísticos en viviendas plurifamiliares en zonas donde se haya declarado la emergencia habitacional.
- Impulsar una reforma legislativa que limite la adquisición de viviendas por parte de no residentes.
- Impulsar una legislación que prohíba la compra de vivienda para uso no residencial.
- La expropiación del uso de las viviendas vacías propiedad de grandes tenedores para su puesta a disposición para alquiler social.
- Sancionar la publicidad de alojamientos turísticos ilegales.
Contra la turistificación
La argumentación podemita que justifica estos puntos habla de los supuestos «graves efectos de la turistificación en el acceso a una vivienda digna” que están comenzando “a notarse incluso en territorios que tradicionalmente no han sufrido apenas presión turística».
Para Podemos, la «turistificación no es más que la enésima estrategia del gran capital para continuar el proceso de acumulación que lo define y la concentración de la producción y la riqueza en cada vez menos manos».
Y es que, a juicio de los radicales, «este modelo de negocio depredador y especulativo de las multinacionales del turismo, fondos buitre y de inversión y grandes capitales inmobiliarios trata continuamente de expandirse a nuevos territorios y mercados».












