Según el portavoz Esteban, la transmisión de la titularidad ya se completó y el Gobierno pagará alquiler al PNV por el inmueble hasta 2030
Los nacionalistas vascos se apresuraron este miércoles a precisar que el palacete de París que les cedió Sánchez en su decreto ómnibus continuará siendo de su propiedad pese a la debacle parlamentaria sufrida por el Ejecutivo, que vio cómo sus propios socios tumbaban sus iniciativas.
Aitor Esteban aseguró que su partido está «muy tranquilo jurídica y políticamente», porque «la transmisión ya se estableció en la ley y es un acto que ya se ha completado».
El portavoz del partido regional añadió que la no convalidación de un decreto ley provoca la cesación inmediata de sus efectos y su derogación, pero no la anulación de sus consecuencias mientras estuvo vigente -además de que ya registraron a su nombre el inmueble-.
Cesión metida con calzador en el decreto ómnibus
Siguiendo la estrategia de maniobras legislativas del Gobierno, en el texto del decreto que acaba de rechazarse incluyó la cesión de ese edificio de la Avenida Marceau de París, donde hasta ahora se ubica la sede del Instituto Cervantes.
Para añadir más surrealismo a la cesión de Sánchez a sus acreedores de investidura, a partir de ahora el Gobierno, es decir, el contribuyente español, abonará al PNV un alquiler mensual hasta 2030.
El Supremo rechazó un recurso del PNV que exigía el edificio para el partido
El PNV argumentó que el inmueble, que sirvió como sede del Gobierno vasco en el exilio tras la Guerra Civil, se compró gracias a las contribuciones de sus afiliados en 1936 y que, tras la ocupación alemana de París, el franquismo promovió su incautación.
Sin embargo, como publicó ‘El Debate’, nunca existió un acuerdo definitivo sobre su titularidad e, incluso, durante el mandato de José María Aznar, el Tribunal Supremo rechazó un recurso de los nacionalistas vascos para obtener la cesión del edificio.
Además del PP y VOX, también se opuso a la cesión los separatistas de Bildu, el brazo político de la banda terrorista de ultraizquierda, ETA, porque exigían que el edificio pasara a titularidad del gobierno regional y no del PNV.












