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Cartas a Rambo: ¿Por qué los woke son ofendiditos crónicos?

Los valores personales, el carácter y la autosuficiencia, objetos de odio de ideologías esclavistas

Gracias por volver a contactar, respetado Rambo, con tus dudas sobre los ofendiditos woke. Has de saber que en la redacción de LA BANDERA esperamos ansiosos tus epístolas, porque somos grandes admiradores de tu trabajo. Seguimos tu gloriosa carrera desde la doble estadía en Vietnam escabechando comunistas, pasando por tu máster de resolución de conflictos en tu tierra, con los polizontes paletos que menospreciaban a los veteranos.

También piden mármol tu matanza de spetsnaz soviéticos en las grutas afganas, tu sangrienta visita a la dictadura birmana y ya, en tu musculada tercera edad, el destripamiento de narcos mexicanos, cómplices y pagadores de la izquierda hispanoamericana.

Preguntabas, Rambo, cómo es posible que los izquierdosos woke o nacionalistas de todo pelaje exhiban constantemente su odio contra cualquier cosa, persona o idea que les señalen sus cabecillas. Son brutales linchamientos sociales, e incluso físicos, donde los ejecutores actúan como ovejas sin criterio propio y ni siquiera conocen el significado de sus propias consignas.

El odio hacia la autosuficiencia humana de los ofendiditos

En cuanto a su desprecio hacia ti y lo que representas, Rambo, sólo debes recordar la esencia de ideologías esclavistas como el socialismo: el odio hacia la autosuficiencia humana. Si bien la violencia y la mendacidad institucionalizadas son el oxígeno que necesitan para sobrevivir los socialistas y el resto de la banda, el odio más sañudo lo vierten contra quienes evidencian sus patrañas, su deformidad física y moral.

Fíjate en ti, John, en tus aventuras y en tu vida civil: allá donde estés, Rambo, usas el entorno y lo que te aporta para salir adelante en las dificultades. Aprendiste cómo desenvolverte en la vida, entrenaste para trabajar y aguantar, y haces lo que debes hacer sin emitir una queja.

¿Te imaginas trabajando a ultraizquierdistas de sofá que consideran opresión tener que madrugar? Literalmente, vomitan sus consignas para degenerar el mundo hasta su oscura distopía unos sujetos que ni siquiera se hacen la cama. Normal que odien al perseverante con iniciativa.

El carácter y los valores personales como objetos de odio de los ofendiditos

El carácter es otro rasgo tuyo que desprecian quienes carecen de él. Te conduces con autodominio a pesar de tus demonios interiores, evitas a toda costa los conflictos y sólo reaccionas cuando no te dejan otra salida.

Posees un ego suficientemente saneado, como para no caer en provocaciones y, ante bravucones que piden una bajada de humos -que ignoran que se juegan conservar sus extremidades funcionales-, les das la espalda y te alejas entre sus burlas. Ni necesitas aspavientos, ni constantes reafirmaciones personales mediante pataleos de eterno niño grande, como un woke ofendidito.

Eres, en resumen, el ‘tipo equivocado’ al que aluden los policías que llegan a un escenario de escabechina, con matones despiezados por meterse con la persona incorrecta en el momento incorrecto.

Quienes necesitan una población indefensa en todos los aspectos, como los colectivistas, sabotean la autodefensa ajena, máxime cuando la persona agredida defiende su vida y la de los suyos porque, por la incompetencia de papá Estado, proliferan las zonas no-go delincuenciales. Y el Estado colectivista pastorea mejor a la población cuando, presa de criminales, está demasiado ocupada atrancando la puerta -o buscando comida- como para revelarse.

En ese sentido, admirado Rambo, te mantienes en una excepcional forma física en tus años dorados. Gozar de buena salud es otra faceta de la autosuficiencia, porque así evitas que tu futuro dependa de un Estado tan asistencial y progresista como en España, que ha caído en la degradación de ofrecer eutanasia a domicilio.

El Estado esclavista patrimonializa la solidaridad

Finalmente, otra pareja de rasgos anti woke, íntimamente ligados, son la autosuficiencia económica y el altruismo. Siempre te buscas la vida, Rambo, sin depender de paguitas o subsidios estatales; las dádivas de estos sujetos, además, proceden de tu propio dinero vía saqueo fiscal, pero te ofrecen migajas de lo depredado haciéndose además los generosos.

¿Sabes Rambo?: aunque parezca increíble, la hez gobernante de mi país publicita como un logro el número creciente de personas que necesitan la asistencia estatal para sobrevivir. Es decir, se felicitan cuando aumenta la gente bajo el umbral de la pobreza en vez de por la que deja de estarlo -circunstancia que jamás ocurre bajo el socialismo, por otra parte-.

Respecto al altruismo, Rambo, siempre te he visto donando ganancias a monjes budistas o, como en tu última aventura, colaborando en labores de protección civil. Lo haces, porque cualquier humano que se precie debe aportar algo tangible y beneficioso a la sociedad, en las causas que elija, entregando parte de su tiempo de trabajo voluntario o su dinero sin esperar nada a cambio, sólo por altruismo.

En la distopía woke, por el contrario, la solidaridad pasa a ser otro engendro patrimonializado por el Gobierno, y pasa a ser objeto de odio de la legión de ofendiditos cualquier persona que ayude al prójimo en nombre de sus propios valores, porque deja en evidencia la racanería de la limosna estatal. Ofendiditos, recordamos, que no mueven un dedo por nadie.

Tu verdadera Medalla de Honor del Congreso, Rambo, no es la que ganaste en el campo de batalla, sino el odio de los miserables.

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