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¿Un gran terremoto en España? Los científicos advierten: “Estamos en tiempo de descuento”

El reciente seísmo en Rusia reaviva el temor a un gran terremoto en la Península Ibérica, donde las placas euroasiática y africana acumulan tensión desde hace siglos

El temor sísmico vuelve: ¿están España y Portugal preparados?

Un terremoto de magnitud 8,8 ha sacudido Rusia esta semana, activando alertas de tsunami en Japón, EE.UU. y varios países del Pacífico. Las olas ya han alcanzado las costas de California, y el mundo mira con inquietud la actividad sísmica global.

Pero en medio del foco internacional, la Península Ibérica también acumula una silenciosa pero inquietante tensión geológica. Y los expertos son claros: sí, puede ocurrir un gran terremoto en España o Portugal, y no estamos tan preparados como creemos.

Terremotos recientes que anticipan algo mayor

Durante los últimos meses, la tierra no ha dejado de hablar. Aunque los temblores han sido moderados, su frecuencia e intensidad creciente preocupan seriamente a la comunidad científica.

  • 14 de julio de 2025: un sismo de magnitud 5,3 frente a las costas de Almería sacude a miles de personas en Granada, Murcia, Jaén y Alicante. El movimiento generó pánico en zonas costeras y obligó a desalojar temporalmente varios centros educativos y hospitales.
  • 17 de febrero: un terremoto de 4,7 con epicentro en Lisboa se dejó sentir en todo el suroeste peninsular. Badajoz, Sevilla, Huelva e incluso algunas zonas de Extremadura percibieron el temblor. Fue el mayor registrado en la capital portuguesa desde hace más de una década.
  • 27 de febrero: apenas diez días después, otro seísmo de magnitud 4,1 sacude el norte de Sevilla, con epicentro en Cazalla de la Sierra, y se percibe con claridad en Córdoba, Huelva y Badajoz.

Este patrón no es casual. Según el Instituto Geográfico Nacional (IGN) y el Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera (IPMA), estos movimientos indican que las fallas activas están comenzando a liberar parte de la energía acumulada, lo que puede ser la antesala de un evento mucho mayor.

Los sismólogos lo advierten con contundencia: los pequeños temblores no son tranquilizadores si forman parte de una cadena de acumulación. En este caso, la preocupación radica en que no estén actuando como válvula de escape, sino como síntomas de una presión creciente que podría liberarse de forma repentina y destructiva.

La gran amenaza: el suroeste del cabo de San Vicente

María Belén Benito Oterino, catedrática de estructuras en la Universidad Politécnica de Madrid, lo explica sin rodeos:

“Nos afecta una zona al suroeste del cabo de San Vicente, donde ocurrió el gran terremoto de Lisboa de 1755. Si vuelve a romper, podría alcanzar una magnitud de 8,5”.

Ese histórico seísmo arrasó Lisboa y causó más de 60.000 muertes. Hoy, Cádiz, Huelva y el Algarve portugués serían las zonas más afectadas si se repite un evento de esa magnitud.

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Zonas con mayor riesgo sísmico en España

Aunque el sur concentra el mayor peligro, hay otras regiones que también preocupan a los expertos:

  • Granada y la costa andaluza oriental
  • Región de Murcia y Alicante
  • Cataluña y los Pirineos

Estas zonas cuentan con fallas activas capaces de provocar sismos de hasta 7 grados en la escala Richter, lo que supondría una energía 900 veces mayor que la del terremoto de Lorca en 2011, que dejó 9 muertos y más de 300 heridos.

El reloj tectónico avanza: “estamos en tiempo de descuento”

“Cuanto más tiempo pasa sin un gran terremoto, más carga acumulan las fallas”, advierte la catedrática María Belén Benito Oterino. Es una ley no escrita de la tectónica: las placas se mueven constantemente y la energía que no se libera termina por hacerlo de forma violenta.

En España, no se ha producido un terremoto superior a 6,5 desde 1884, cuando un devastador seísmo sacudió la provincia de Granada, causando más de 800 muertos. Desde entonces, han pasado más de 140 años de acumulación de tensiones en el subsuelo. Y para los geólogos, este largo silencio no es tranquilizador: es precisamente lo que más preocupa.

La Península Ibérica se encuentra en un límite de placas donde la africana empuja con lentitud pero con firmeza a la euroasiática. Esa presión constante genera fracturas, conocidas como fallas, que actúan como una especie de resorte. Si no se libera tensión con pequeños seísmos periódicos, el riesgo de una liberación masiva en forma de gran terremoto se incrementa exponencialmente.

“La gente piensa que porque llevamos décadas sin un gran seísmo, no va a pasar. Pero es justo al revés: cuanto más tiempo transcurre, mayor es la probabilidad de que ocurra”, insiste Oterino. En otras palabras: el tiempo no juega a nuestro favor.

¿Está España preparada para un seísmo de gran magnitud?

La respuesta es preocupante. Aunque existe una normativa sísmica, lleva más de 20 años sin actualizarse. Según los expertos:

  • Faltan planes municipales de emergencia en muchas zonas de riesgo como Andalucía, Murcia, Valencia y Cataluña.
  • La cultura de la prevención sísmica es casi inexistente.
  • Las infraestructuras vulnerables podrían colapsar fácilmente.

¿Qué podemos hacer ante un posible gran terremoto?

  1. Actualizar normativas y reforzar edificios clave.
  2. Desarrollar simulacros y protocolos de evacuación en zonas de riesgo.
  3. Concienciar a la población con campañas de prevención.
  4. Instalar sensores de alerta temprana, como los que ya funcionan en Chile o Japón.

A tener en cuenta

El riesgo sísmico en la Península Ibérica es real. Y aunque no se puede predecir con exactitud cuándo ocurrirá un gran terremoto, la ciencia ya ha avisado: estamos en cuenta atrás. Prepararse no es alarmar, es salvar vidas.

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