Lluvias torrenciales, tormentas intensas y descenso de temperaturas: lo que debes saber sobre el cambio radical del tiempo
El verano da un giro inesperado. La AEMET ha activado las alertas meteorológicas ante la llegada de una DANA (depresión aislada en niveles altos) que afectará a varias zonas de España a partir del viernes, justo cuando muchos españoles aún están de vacaciones.
La recta final del verano estará marcada por un cóctel meteorológico peligroso: tormentas intensas, cielos cubiertos, reventones secos, bajadas de temperaturas y humedad en aumento.
¿Qué zonas estarán en alerta?
Según la previsión oficial:
- Mallorca y el litoral catalán estarán en riesgo por tormentas localmente fuertes.
- En el Cantábrico y los Pirineos se esperan lluvias débiles pero persistentes.
- En el sureste peninsular y la Comunidad Valenciana, chubascos de evolución por la tarde con posibilidad de tormentas aisladas.
- En Canarias, calima alta y posibles chubascos dispersos en cumbres.
Además, se formarán bancos de niebla en zonas altas del norte y sureste peninsular, especialmente durante las mañanas.
¿Cómo afectará a las temperaturas?
- Descenso térmico en la fachada mediterránea y Baleares.
- Aumentos ligeros o moderados en el resto del país.
- Solo se superarán los 35 ºC en zonas del suroeste, con noches tropicales (más de 20 ºC) en áreas mediterráneas y del sur atlántico.
- Vientos moderados en el Ebro, Ampurdán y Menorca, con posibles rachas fuertes.
¿Qué es una DANA y por qué preocupa?
Una DANA —acrónimo de Depresión Aislada en Niveles Altos— es un fenómeno meteorológico que se produce cuando una bolsa de aire frío se desprende de la circulación general de la atmósfera y queda aislada en altura, a varios kilómetros sobre la superficie terrestre. Esta anomalía crea una fuerte inestabilidad atmosférica, ya que el aire frío en capas altas contrasta con el aire cálido y húmedo en superficie, una combinación explosiva que puede desencadenar episodios de tiempo severo.
Lo que hace especialmente peligrosa a una DANA no es solo la intensidad de sus efectos, sino su comportamiento errático y difícil de predecir. En cuestión de horas puede provocar lluvias torrenciales que colapsan ciudades, inundan carreteras, viviendas y provocan riadas, especialmente en zonas de relieve o cerca de la costa. A esto se suma la frecuencia de tormentas eléctricas intensas, granizadas, fuertes rachas de viento y un fenómeno temido por los expertos: los reventones secos.
Estos reventones —descargas violentas de aire seco que caen desde la atmósfera con enorme velocidad— pueden alcanzar velocidades de viento equivalentes a un huracán de categoría 1. Se producen sin aviso previo, pueden arrasar techumbres, derribar árboles, señales y mobiliario urbano, y suponen un riesgo elevado para la aviación, sobre todo en despegues y aterrizajes.
Además, las DANAs suelen formarse a finales del verano y principios de otoño, cuando la temperatura del mar Mediterráneo está más alta. Este factor actúa como «combustible» que alimenta la formación de nubes de desarrollo vertical y multiplica la violencia de las precipitaciones. Por eso, regiones como el litoral mediterráneo, Baleares o el sudeste peninsular son especialmente vulnerables.
En resumen, una DANA es uno de los fenómenos meteorológicos más temidos en España por su capacidad de causar impactos devastadores en poco tiempo, poner en jaque servicios de emergencia, y afectar gravemente a la movilidad, la seguridad ciudadana y la actividad económica. La clave está en anticiparse, informarse y tomar precauciones. Porque cuando llega, no hay margen para la improvisación.
¿Qué recomienda la AEMET?
- Consultar frecuentemente los avisos oficiales.
- Evitar desplazamientos innecesarios en zonas en alerta.
- Asegurar toldos, objetos sueltos en terrazas o balcones.
- No exponerse en espacios abiertos durante tormentas.
¿Estamos preparados?
El joven meteorólogo Jorge Rey ya lo había adelantado: “No estamos preparados para lo que viene”, y esta DANA parece darle la razón. Lo cierto es que cada vez son más frecuentes los eventos climáticos extremos, y este fin de semana puede ser el ejemplo perfecto.











