Un paso que pone fin a una frontera emblemática en Europa
Después de décadas de tensión, controles fronterizos y una marcada separación física entre Gibraltar y La Línea de la Concepción, la Verja que divide ambos territorios tiene los días contados. Según ha confirmado el diario El País, España y Reino Unido trabajan activamente para que su eliminación se haga efectiva en enero de 2026, tras la ratificación del nuevo Tratado sobre Gibraltar este otoño.
Este acuerdo no solo supondrá el fin de un símbolo político y territorial, sino que también representa una transformación profunda en las relaciones entre el Peñón, España y la Unión Europea.
El acuerdo del siglo para Gibraltar y el Campo
Una frontera que se esfuma tras el Brexit
El tratado, pactado entre Bruselas, Madrid y Londres en junio de 2025, busca resolver definitivamente el encaje jurídico de Gibraltar tras la salida del Reino Unido de la UE. Durante años, la situación del Peñón quedó en un limbo legal que complicó la movilidad, los trámites comerciales y la estabilidad institucional del enclave británico.
La nueva hoja de ruta, que será ratificada antes de que termine el año, incluye medidas clave como la eliminación de controles fronterizos sobre personas y mercancías, la creación de una unión aduanera con la UE y la armonización fiscal de Gibraltar con los estándares europeos. Esto incluirá, entre otros, nuevos impuestos al tabaco y al consumo, tradicionalmente más bajos en el Peñón.
Además, tanto el puerto como el aeropuerto estarán sometidos a controles conjuntos de las policías española y gibraltareña, reforzando la cooperación transfronteriza sin necesidad de levantar nuevos muros legales o físicos.
La Verja: un símbolo que desaparece
De la Segunda Guerra Mundial al siglo XXI
La Verja fue instalada por Reino Unido en 1940 como medida de seguridad durante la Segunda Guerra Mundial. Con el paso de las décadas, se convirtió en un símbolo tangible del conflicto diplomático entre España y Reino Unido, especialmente durante la dictadura franquista, que cerró completamente el paso en 1969. No sería hasta 1985, bajo el gobierno de Felipe González y con la vista puesta en la entrada de España en la UE, que se reabriría al tráfico peatonal y vehicular.
Desde entonces, aunque la frontera ha estado abierta, los controles y las tensiones nunca desaparecieron del todo. El Brexit agravó la situación, hasta que el nuevo tratado ha permitido sentar las bases de una era de convivencia sin barreras físicas, similar a lo que sucede en espacios como Schengen.
Expectación en La Línea: “Celebramos el fin de la Verja, pero necesitamos más información”
El alcalde de La Línea de la Concepción, Juan Franco, ha mostrado su satisfacción ante el anuncio, pero ha insistido en la necesidad de transparencia y planificación. “Celebramos que la Verja tenga fecha de derribo, pero necesitamos detalles concretos para planificar el impacto en La Línea”, declaró en la SER.
El Ayuntamiento ha preparado un memorándum con posibles escenarios y ha lanzado una encuesta ciudadana cuyos resultados se conocerán en los próximos días. La principal preocupación es cómo afectará esta nueva situación a los más de 15.000 trabajadores transfronterizos, al comercio local y a los servicios públicos que podrían verse desbordados por un aumento del tránsito y la actividad económica.
Pedro Sánchez viaja a Londres para cerrar los últimos flecos
Precisamente la próxima semana, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajará a Londres para reunirse con el primer ministro británico y ultimar los detalles de la implementación del tratado. Será una cita crucial para que los compromisos asumidos sobre el papel se traduzcan en una realidad funcional y operativa en apenas unos meses.
“Es un momento histórico”: la visión del Grupo Transfronterizo
El presidente del Grupo Transfronterizo, Lorenzo Pérez Periáñez, ha calificado el futuro derribo de la Verja como “un momento histórico que nos llena de felicidad”. Destaca especialmente las oportunidades económicas que se abrirán para la comarca del Campo de Gibraltar: “La fluidez en el paso a Gibraltar y la ausencia de trabas arancelarias pueden suponer un antes y un después para nuestras empresas”, aseguró.
Para muchos, este cambio representa mucho más que una reforma técnica: es el inicio de una nueva etapa de integración y cooperación real entre comunidades que, pese a sus diferencias, han vivido siempre de espaldas a una frontera que pronto quedará atrás.











