Saltar el contenido

El detenido por el asesinato de Charlie Kirk se niega a confesar

El asesinato de Charlie Kirk, cofundador de Turning Point USA e influyente figura conservadora en Estados Unidos, sigue rodeado de incógnitas. El principal sospechoso, Tyler Robinson, permanece en silencio: no ha confesado el crimen ni está cooperando con las autoridades.

El gobernador confirma la falta de cooperación

El gobernador de Utah, el republicano Spencer Cox, aseguró este domingo que Robinson “no está cooperando” con los investigadores del caso. Añadió que, aunque todavía no hay un móvil oficial, existen indicios de radicalización en internet.
Según Cox, familiares y amigos del sospechoso —que sí colaboran con la investigación— afirmaron que Robinson cambió en los últimos años, mostrando obsesión por foros y comunidades de la “internet oscura”.

¿Izquierdista radical o parte de la alt-right?

La narrativa sobre la ideología del presunto asesino ha abierto un intenso debate. Cox señaló que Robinson habría desarrollado simpatías izquierdistas, citando referencias antifascistas encontradas en la munición usada para matar a Kirk, como un casquillo grabado con el mensaje: “¡Eh, fascista! Atrápalo!”.

Sin embargo, algunos investigadores independientes y analistas sugieren lo contrario: que Robinson, proveniente de un entorno conservador de Utah, podría estar vinculado al movimiento Groyper, una facción de la derecha alternativa encabezada por Nick Fuentes. Este último, muy cercano a Charlie Kirk en el ecosistema MAGA, negó categóricamente esas acusaciones en X, asegurando que los medios intentan culpar a su grupo sin pruebas.

Un perfil académico brillante pero inestable

Robinson, nacido en St. George (Utah), fue un estudiante brillante. Obtuvo un 99% en las pruebas estandarizadas y una beca de excelencia en la Universidad Estatal de Utah en 2021. Sin embargo, abandonó tras un semestre y actualmente cursaba estudios en el Dixie Technical College para ser electricista.

En redes sociales familiares se le veía como un joven “normal”, incluso posando sonriente con un arma pesada en una visita militar. Pero su círculo más cercano reveló que, en los últimos años, se había aislado y radicalizado.

Una investigación bajo máxima presión

El crimen se produjo el 12 de septiembre en el campus de la Universidad de Utah Valley, donde Kirk fue tiroteado a plena luz del día. Desde entonces, las autoridades han registrado la casa de la familia Robinson en Washington, Utah, y revisan cada detalle de su historial digital y político.

El martes está prevista la primera comparecencia de Robinson ante un tribunal, momento en el que podrían conocerse nuevas pruebas. El gobernador Cox pidió rebajar la retórica política y aseguró que “si se tratara de un radical de MAGA, también lo estaría diciendo”.

El impacto político del asesinato

La muerte de Kirk, uno de los portavoces más jóvenes e influyentes del trumpismo, llega en plena tensión electoral en EE.UU. Su figura había servido de puente entre Donald Trump y las nuevas generaciones conservadoras.

El magnicidio ha desatado una tormenta en redes sociales, donde miles de mensajes mezclan condolencias, teorías de la conspiración y acusaciones cruzadas.

Para muchos, el caso refleja la creciente radicalización en internet y cómo foros digitales extremos —ya sean de izquierda o de derecha— pueden incubar odio hasta llevarlo a la violencia.

Lo que viene

La incógnita sobre el verdadero trasfondo ideológico de Robinson sigue abierta. ¿Fue un acto de odio político desde la izquierda radical o una fractura interna dentro de la derecha alternativa?
Lo cierto es que el asesinato de Charlie Kirk no solo privó al conservadurismo de una de sus voces más influyentes, sino que ha encendido un debate que trasciende el caso judicial: la relación entre radicalización digital y violencia política

Fuente: Euronews

Deja tu respuesta

Donar

Síguenos

Última Hora