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Tensión en el Caribe: La flota de Estados Unidos rodea a Venezuela y crecen las deserciones militares

Estados Unidos intensifica su presencia en el Caribe y apunta al régimen de Maduro

La presencia militar de Estados Unidos en el Caribe ha generado una creciente tensión política en Venezuela. Con un despliegue que incluye submarinos nucleares, buques de guerra y aviones de combate de última generación, Washington afirma que el objetivo es combatir el narcotráfico. Sin embargo, diversos analistas coinciden en que la verdadera meta sería presionar para un cambio de régimen en Caracas.

El gobierno estadounidense considera al presidente Nicolás Maduro no solo ilegítimo, sino también líder de una red criminal vinculada al narcotráfico internacional. Esta percepción ha intensificado las maniobras militares en las proximidades del territorio venezolano, provocando alarma en el Palacio de Miraflores.

Oleada de deserciones en las Fuerzas Armadas venezolanas

Según reportes recientes del medio El País, cada vez más miembros del ejército venezolano estarían desertando. Algunas fuentes señalan que existen contactos secretos entre sectores del alto mando militar y funcionarios de la Casa Blanca, con el objetivo de facilitar una transición pacífica que implique la salida de Maduro del poder.

Aunque muchos de estos detalles no pueden confirmarse oficialmente, en el entorno chavista se respira un ambiente de desconfianza. El gobierno ha intensificado la vigilancia interna y ha hecho llamados a la movilización de milicianos, asegurando tener millones de ellos listos para defender la patria. Sin embargo, no hay pruebas claras que respalden esas cifras.

Señales de fractura dentro del chavismo

Una reciente publicación en redes sociales del exfuncionario estadounidense Marshall Billingslea ha encendido las alarmas: felicitó públicamente al piloto personal de Maduro, Bitner Javier Villegas, insinuando que este habría colaborado con Estados Unidos. La publicación fue acompañada por fotografías en uniforme militar, lo que muchos interpretan como una táctica de presión psicológica hacia el círculo más cercano del mandatario venezolano.

En respuesta a la creciente tensión, Maduro envió una carta al expresidente Donald Trump solicitando retomar el diálogo, a través de Richard Grenell, un enviado especial que en el pasado medió en negociaciones claves. El objetivo: mantener abierta la posibilidad de un acuerdo, al margen de figuras como Marco Rubio, firme opositor al régimen y aliado de la líder opositora María Corina Machado.

El régimen venezolano, cada vez más aislado y sin comunicación con Washington

A diferencia de años anteriores, actualmente no existe un canal oficial de diálogo entre Caracas y Washington, una realidad que preocupa profundamente al gobierno venezolano. Para figuras clave del chavismo como Diosdado Cabello, Delcy Rodríguez y el propio Maduro, esta desconexión podría indicar que la opción diplomática ha quedado atrás.

La sombra de una intervención —sea real o como estrategia de presión— se hace cada vez más presente en los pasillos del poder venezolano.

Pérdida de apoyo popular y aumento de la incertidumbre

En redes sociales abundan los rumores, filtraciones y teorías sobre pactos secretos y conspiraciones internas. Aunque no hay pruebas concluyentes, la pérdida de respaldo popular es evidente. Los resultados de las elecciones recientes y la migración de más de siete millones de venezolanos —principalmente provenientes de zonas históricamente chavistas— reflejan el deterioro del llamado «proyecto revolucionario».

Mientras tanto, el régimen intenta mostrar fortaleza a través de ejercicios militares, demostraciones públicas e incluso exhibiciones simbólicas lideradas por figuras como Adán Chávez. Sin embargo, detrás de esa fachada, prevalecen el miedo, la incertidumbre y el riesgo de que, por primera vez en más de veinte años, el chavismo enfrente un desenlace irreversible.

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