El Partido Popular ha puesto sobre la mesa una nueva propuesta en materia migratoria que promete levantar polémica: exigir a los inmigrantes una declaración responsable comprometiéndose a asumir los valores y costumbres españolas antes de entrar en el país. Una medida que, según fuentes del partido, será parte central de la estrategia de oposición de Alberto Núñez Feijóo durante este curso político.
Una declaración al estilo estadounidense… pero “más exigente”
La iniciativa contempla la elaboración de un cuestionario que todos los solicitantes de residencia y trabajo deberán rellenar. Inspirado en modelos como el de Estados Unidos, pero “más exigente”, el documento servirá para acreditar el compromiso del inmigrante con la Constitución, la igualdad entre hombres y mujeres y el respeto a la legislación española.
Entre los puntos clave se incluye la aceptación de la igualdad de género, las tradiciones nacionales y el cumplimiento de la ley. El incumplimiento de dichos compromisos podría derivar en sanciones o incluso en la expulsión del país.
Feijóo ya avisó: visado por puntos
La declaración no llega sola. Forma parte de un paquete más amplio que Feijóo presentó recientemente: un visado por puntos similar al de Australia o Reino Unido. El objetivo declarado es priorizar la llegada de inmigrantes en función de criterios como formación, experiencia profesional y capacidad de integración.
El líder del PP ya adelantó además su postura sobre ciertos símbolos religiosos, defendiendo la prohibición del burka y el niqab en espacios públicos, aunque no del velo islámico.
Contexto europeo y presión migratoria
La propuesta del PP surge en un contexto de debate creciente en la UE sobre el control migratorio. Países como Dinamarca, Francia o Italia ya han adoptado medidas más restrictivas, mientras que en España la gestión migratoria sigue siendo foco de controversia política.
Según datos recientes, España ya acoge a 19.000 menas, siendo el 94% varones y el 60% de Marruecos. Cifras que Vox utiliza para reforzar su discurso sobre el impacto de la inmigración en el sistema, y que ahora el PP recoge parcialmente con medidas propias.
Vox ya marcó el terreno
Aunque el PP presenta ahora esta iniciativa como propia, lo cierto es que Vox lleva años presionando para endurecer la política migratoria. Desde la oposición en el Congreso y en gobiernos autonómicos y municipales, el partido de Santiago Abascal ha defendido medidas como la expulsión de inmigrantes ilegales, la eliminación de subvenciones a asociaciones vinculadas a la inmigración o el rechazo frontal al reparto de menores no acompañados.
En Castilla-La Mancha, incluso un barón socialista como Emiliano García-Page recurrió al Constitucional el decreto de reparto de menas, lo que demuestra el alcance de un debate que ya trasciende bloques ideológicos.
Polémica asegurada
El PP insiste en que su propuesta no es un rechazo a la inmigración, sino una apuesta por una “migración regular, ordenada y democrática”. Pero el hecho de exigir un compromiso por escrito para asumir valores y tradiciones genera preguntas: ¿qué ocurrirá con quienes no firmen o incumplan?, ¿será viable controlar su cumplimiento?, ¿qué impacto tendrá en la imagen de España como país receptor?
Las asociaciones de derechos humanos ya anticipan un rechazo frontal, mientras que Vox podría reclamar más contundencia para cerrar el paso a quienes no acepten sus condiciones.
¿Un cambio de rumbo del PP?
Con esta propuesta, Feijóo parece querer marcar distancias con el discurso más laxo del PSOE en materia migratoria, pero también con la dureza de Vox. La apuesta por un sistema de puntos y una declaración de valores lo sitúa en un punto intermedio, aunque a ojos de la izquierda será interpretada como un giro restrictivo.
Lo que es evidente es que el debate sobre inmigración volverá a ser protagonista en la política española. Entre visados por puntos, declaraciones de valores y enfrentamientos por el reparto de migrantes, el tema seguirá marcando titulares y generando controversia en los próximos meses.












