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Comisarías catalanas desbordadas por marihuana incautada

La acumulación de marihuana incautada se ha convertido en un serio problema en las comisarías de los Mossos d’Esquadra. La situación en Les Borges Blanques (Lleida) ha desatado nuevas denuncias sindicales, que advierten de que las dependencias policiales se están transformando en improvisados secaderos de cannabis.

Una comisaría convertida en almacén de droga

La semana pasada, un operativo policial decomisó cientos de plantas en una zona boscosa de Ponent. La actuación fue un éxito, pero la falta de espacio obligó a depositar la marihuana incautada fuera de los contenedores habilitados. El resultado: montañas de plantas acumuladas en plena comisaría, con el consiguiente riesgo para la salud y seguridad de los agentes.

“Las comisarías deben ser dependencias policiales, no secaderos de plantas de cannabis”, denuncian desde los sindicatos SAP, SME y Fepol.

Riesgos para los Mossos

Los representantes sindicales aseguran que los agentes carecen de formación específica y de equipos adecuados para manipular, cortar y transportar grandes cantidades de marihuana. La exposición prolongada a toneladas de cannabis en mal estado puede provocar problemas respiratorios, además de atraer intentos de robo en las propias instalaciones policiales.

Además, el traslado de miles de plantas a las comisarías implica un riesgo añadido: se convierte a los propios agentes en transportistas de droga, sin contar con medidas de protección ni protocolos claros.

Reclamos de los sindicatos

Las organizaciones policiales proponen medidas inmediatas:

  1. Destrucción en el lugar de hallazgo, evitando el traslado innecesario.
  2. Contratación de empresas de jardinería externas para el corte y transporte.
  3. Agilizar los trámites judiciales para autorizar la eliminación de la droga.
  4. Garantizar seguridad laboral y que los mossos no asuman tareas que no les corresponden.

Un problema que se repite en toda Cataluña

Aunque el foco actual está en Lleida, los sindicatos advierten de que la situación se repite en otras comisarías del territorio catalán, convertidas en almacenes improvisados de droga incautada. La falta de medios y protocolos claros ha generado un clima de tensión creciente entre la plantilla.

Más allá de Lleida: narcotráfico en aumento

La problemática refleja un trasfondo más amplio: el auge del narcotráfico en España y la presión que sufren las fuerzas de seguridad. Tal y como ya se denunció en Andalucía, donde se exige más medios para combatir la delincuencia organizada y el tráfico de drogas, la falta de recursos es un denominador común.

Del mismo modo, los operativos antidroga en Barcelona han mostrado la magnitud del fenómeno:

Conclusión

Los sindicatos policiales lo tienen claro: si no se adoptan medidas urgentes, las comisarías seguirán siendo depósitos improvisados de marihuana, con graves consecuencias para la seguridad laboral y la imagen de los Mossos d’Esquadra. La pregunta ahora es si la Generalitat escuchará estas demandas o dejará que el problema siga creciendo en silencio.

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