Dos años después del ataque de Hamás contra Israel, que dejó más de 1.200 muertos, la familia de Iván Illarramendi, el ciudadano vasco asesinado y quemado vivo junto a su mujer Dafna, ha concedido una entrevista estremecedora en la que rompe el silencio y cuestiona el relato que —según dicen— ha distorsionado lo ocurrido el 7 de octubre de 2023.
“¿Genocidio? El único fue el del 7 de octubre”, resume Ander Illarramendi, hermano del fallecido, en una conversación cargada de dolor y reproche hacia el cambio de discurso político en España.
“A mi hermano lo quemaron vivo y ahora se habla de genocidio como si nada”
En la entrevista publicada por El Español, Ander Illarramendi revive con serenidad imposible el momento en que recibió la confirmación oficial de la muerte de su hermano y su cuñada, ambos residentes en el kibutz Kissufim, a escasos dos kilómetros de la frontera con Gaza.
Israel solo pudo entregar a la familia “cenizas, dos huesos y un piercing”.
“A mi hermano y a su mujer no los reconocimos. No quedó nada”, confiesa Ander.
“Parte de sus restos están en Zarautz y parte en Israel, junto al kibutz donde murieron.”
El tono del relato alterna entre la ternura del recuerdo y la indignación ante lo que considera una memoria selectiva de lo ocurrido:
“En España se ha dado la vuelta al relato. Todo el mundo se ha vuelto propalestino. Mi hermano no era judío, era vasco. Pero lo asesinaron igual.”
Crítica directa al Gobierno de Pedro Sánchez
El hermano de Iván agradece el apoyo inicial de las instituciones españolas tras el ataque, pero muestra una profunda decepción con el giro diplomático del Ejecutivo de Sánchez.
“Al principio se volcaron con nosotros. Pero ahora la postura del Gobierno no es la más amistosa. Pedro Sánchez va a su interés. Ha cerrado puertas y ha dejado a las víctimas solas.”
La familia Illarramendi, junto a los allegados de la joven sevillana Maya Villalobo —también asesinada por Hamás aquel día—, mantiene una querella ante la Audiencia Nacional contra varios líderes de la organización islamista.
“Mi hermano acogía a niños palestinos: el relato está manipulado”
El testimonio de Ander desmonta los clichés:
“En casa acogíamos a niños palestinos. Mi hermano no miraba colores ni banderas. Estaba a favor de Palestina, pero no de Hamás. Ahora se confunde todo: se habla de genocidio, pero el genocidio fue el 7 de octubre.”
También apunta a lo que considera una desinformación generalizada:
“En Israel viven dos millones de palestinos. Si quisieran exterminarlos, no estarían allí. Los propios gazatíes piden que los libren de Hamás.”
El tono no es político, sino moral. Habla un hermano que carga con una verdad incómoda: la de quien perdió a un ser querido en una masacre que el mundo parece haber relegado al olvido.
“Lo que no se ve también fue un crimen”
La entrevista es, sobre todo, una llamada de atención sobre el poder del relato y la fragilidad de la memoria.
En medio del debate internacional sobre Gaza, Ander Illarramendi recuerda que su hermano fue víctima del mismo grupo que hoy algunos justifican.
“No hubo marchas, no hubo pancartas. Solo silencio. Pero nosotros seguimos aquí.”












