Dos años de guerra, miles de muertos y una región desgarrada. Pero hoy, tanto en Gaza como en Israel, las calles se llenaron de gritos, lágrimas y banderas: el conflicto más sangriento de la última década entra en una nueva etapa tras el acuerdo entre Israel y Hamás para poner fin a las hostilidades.
La primera fase del plan de paz impulsado por Donald Trump ha logrado lo que parecía imposible: un alto el fuego inmediato y la liberación de todos los rehenes israelíes, vivos y muertos. Una noticia que ha provocado celebraciones masivas a ambos lados del muro.
Celebraciones en Gaza: “Gracias a Dios por el fin del derramamiento de sangre”
En Jan Yunis, en el sur de Gaza, los aplausos y los cánticos sustituyeron al estruendo de los bombardeos. “Gracias a Dios por el alto el fuego, el fin del derramamiento de sangre”, decía entre lágrimas Abdul Mayid Abd Rabbo, uno de los miles de desplazados.
La mayoría de los más de dos millones de habitantes de la Franja vive entre ruinas, pero por primera vez en dos años, hubo sonrisas. Jóvenes ondeaban banderas, familias salían a la calle, y algunos improvisaron pequeñas fiestas sobre los escombros.
“Toda Gaza está feliz, todo el pueblo árabe está feliz con el alto el fuego. Es el principio de algo nuevo”, decía Jaled Shaat, vecino de la misma ciudad.
Tel Aviv celebra la vuelta de los rehenes
En Israel, la emoción no fue menor. En la Plaza de los Rehenes de Tel Aviv, donde durante dos años las familias exigieron la liberación de sus seres queridos, la noticia desató un estallido de euforia.
“No puedo respirar, no puedo explicar lo que siento… Es una locura”, confesaba Einav Zaugauker, madre de un rehén. “Solo quiero abrazarlo, mirarle a los ojos y decirle que le quiero. Es sobrecogedor”.
El acuerdo llega justo un día después del segundo aniversario del ataque de Hamás que dio inicio a la guerra. En esas 48 horas, los negociadores en El Cairo cerraron la primera fase del plan de paz de 20 puntos propuesto por Trump, que busca estabilizar la región y abrir un nuevo marco político para Gaza.
El plan Trump para Oriente Próximo: una jugada de alto riesgo
La iniciativa de la Casa Blanca —la más ambiciosa desde los Acuerdos de Abraham— propone la creación de una administración internacional temporal en Gaza, el despliegue de observadores y un proceso de desmilitarización supervisado.
Aunque aún quedan fases por concretar, el acuerdo es visto como un avance sin precedentes en la diplomacia estadounidense y refuerza la posición internacional de Trump tras sus recientes gestiones con Putin y Zelenski (Trump se reunirá con Zelenski tras la cumbre con Putin en Alaska).
También enlaza con el giro global hacia la estabilidad que líderes como Viktor Orbán ya anticiparon en meses anteriores, cuando aseguró que “el mundo es un lugar más seguro tras el encuentro entre Trump y Putin” (leer aquí).
Las cifras de la tragedia
Las autoridades gazatíes estiman que más de 67.000 palestinos han muerto desde el inicio del conflicto en octubre de 2023, mientras que Israel cifra en 1.200 las víctimas de los ataques de Hamás. De los 251 rehenes capturados, solo 20 permanecían vivos antes de la firma del pacto.
La devastación del enclave es casi total: hospitales destruidos, redes eléctricas colapsadas y un bloqueo humanitario que paralizó la vida cotidiana durante meses. Sin embargo, el acuerdo trae una ventana de esperanza.
Un antes y un después para Oriente Próximo
De consolidarse las próximas fases, el pacto podría transformar la política regional y reducir la tensión entre Israel, Irán, Líbano y Yemen, países involucrados indirectamente en la guerra.
Analistas coinciden en que esta tregua, más que un alto el fuego, marca el comienzo de un nuevo equilibrio en Oriente Próximo. “Es el primer paso hacia una paz real”, aseguran desde el Ministerio de Exteriores egipcio.
Incluso dentro de Israel, el acuerdo ha reconfigurado el panorama político. Tras meses de presión internacional y protestas ciudadanas, el gobierno israelí optó por una salida negociada, consciente de la pérdida de apoyo global.
Un nuevo punto de inflexión internacional
El papel de Trump en este proceso es clave para entender su estrategia global. Tras sus últimos encuentros internacionales, el expresidente estadounidense ha proyectado una imagen de liderazgo renovado y pragmático, apostando por la diplomacia frente al conflicto armado.
No es la primera vez que el magnate se posiciona como mediador en escenarios de alta tensión. Ya lo hizo recientemente con Rusia y Ucrania, cuando afirmó que veía “avances reales hacia la paz” (Donald Trump se muestra optimista sobre un acuerdo en Ucrania).
alivio colectivo tras dos años de horror
El acuerdo entre Israel y Hamás no solo detiene el fuego. Devuelve la esperanza a millones de personas, abre una vía diplomática que parecía imposible y reconfigura el tablero geopolítico mundial.
Por primera vez desde 2023, tanto Gaza como Tel Aviv celebran el mismo sueño: la paz.








