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“Estamos enseñando cosas inútiles”: Toni García, Mejor Docente de España, desata el debate sobre una escuela sin sentido práctico

El reconocimiento a Toni García Arias como Mejor Docente de España ha reavivado una polémica que llevaba tiempo latente en el sistema educativo: ¿tiene sentido lo que los alumnos aprenden hoy en las aulas?

Su crítica frontal al modelo actual —por su obsesión con el inglés, los deberes y los exámenes— ha dividido a profesores, padres y expertos, que debaten si la escuela española prepara realmente para la vida o solo para aprobar.

Una escuela desconectada de la realidad

García, maestro y director de un colegio público en Murcia, se ha convertido en el rostro de una corriente que denuncia la desconexión entre la enseñanza y la vida cotidiana.
Muchos estudiantes, sostiene, salen del instituto sin saber interpretar una nómina, calcular los intereses de un préstamo o hacer un trámite digital básico.

“Enseñamos ecuaciones, pero no enseñamos cómo funciona una hipoteca”, repiten muchos docentes inspirados en su discurso.

La idea de “educación práctica” se ha colado así en el debate nacional, con padres y profesores reclamando un sistema menos teórico y más útil.

La polémica del inglés en matemáticas y ciencias

Uno de los puntos que más controversia ha generado es su posición sobre el bilingüismo en las aulas.

Para García, enseñar asignaturas técnicas en inglés “no tiene sentido”.

Sus palabras, difundidas tras su nombramiento como Mejor Docente de España, han incendiado los foros educativos y redes sociales: “Las Matemáticas ya tienen palabras difíciles en español, como para que los niños tengan que aprenderlas además en otro idioma”.

El debate ha vuelto a poner sobre la mesa los problemas del modelo bilingüe español, implantado a toda prisa y sin medios suficientes.

Profesores de distintas comunidades coinciden en que los programas bilingües han generado confusión y desigualdad, sobre todo en los centros públicos, donde los recursos son más limitados.
“El idioma se convierte en un obstáculo cuando impide entender los contenidos”, explican desde varias asociaciones de docentes.

Padres y docentes exigen un cambio de rumbo

Las declaraciones de Toni García han resonado con fuerza entre las familias, que cada vez confían menos en un sistema que califican de “desconectado” y “sobrecargado”.
Muchos padres se quejan de que los alumnos acumulan conocimientos que olvidan en semanas y que no aplican en su día a día.

En redes sociales, miles de comentarios celebran su mensaje: menos deberes, menos exámenes y más aprendizaje útil.

La frase “enseñar para la vida” se ha convertido en un lema educativo que trasciende ideologías.

Algunos sindicatos docentes incluso han pedido al Ministerio de Educación una revisión del currículo escolar para incorporar materias sobre economía doméstica, salud digital o pensamiento crítico.

España, recuerdan, está a la cola en comprensión lectora y matemáticas aplicadas, según los últimos informes de la OCDE.

La burocracia que asfixia las aulas

Otro de los frentes que Toni García ha abierto es el de la burocratización del sistema educativo.

Los profesores denuncian que dedican más tiempo a elaborar informes, rúbricas y planes que a enseñar o acompañar al alumnado.

El Mejor Docente de España defiende que esta carga administrativa mata la creatividad del profesorado y convierte la escuela en una oficina.

La queja no es nueva, pero su repercusión mediática ha puesto el foco en un problema estructural: la falta de libertad pedagógica y la excesiva presión normativa.

Hacia una educación más humana

La figura de García encarna un mensaje cada vez más compartido: el de recuperar la esencia de la enseñanza.

Defiende una escuela que forme personas antes que expedientes, donde leer no sea un castigo y aprender no se mida solo con notas.

Su éxito, más allá de los premios, ha sido poner sobre la mesa un debate que el sistema llevaba años evitando: el del sentido mismo de la educación.

El reconocimiento a Toni García no es solo un galardón individual, sino un símbolo de algo más profundo.

Una sociedad que se pregunta si la escuela prepara para pensar, crear y adaptarse, o si, como él advierte, seguimos enseñando cosas inútiles mientras la vida pasa por delante del aula.

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