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El yerno de Aznar, el dinero negro y el amigo en la Audiencia: la confesión que reabre el fantasma Gürtel

La confesión que nadie esperaba

El caso Gürtel parecía historia pasada. Pero este lunes, Ramón Blanco Balín, el asesor fiscal de Francisco Correa, ha removido las cloacas del poder con una confesión que vuelve a salpicar al entorno más cercano de José María Aznar.

Balín ha declarado ante la Audiencia Nacional que conoció a Correa en 2005 gracias a Alejandro Agag, yerno del expresidente, quien le aseguró que el empresario tenía “buenas relaciones con el PP” y acceso privilegiado a contratos públicos.

“No declaraba a Hacienda porque no le iba a pasar nada”

El testimonio va mucho más allá del simple contacto. Según Balín, Correa se vanagloriaba de no declarar nunca a Hacienda porque tenía “amigos influyentes” que lo protegían.

“Decía que no le iba a pasar nada. Que tenía a gente relevante en el PP y en la judicatura. Que lo suyo estaba controlado.”

El asesor fiscal confiesa que se encargaba de ocultar fondos en negro y patrimonio ilícito, procedentes de comisiones por adjudicaciones públicas. La trama, una de las más escandalosas de la democracia, vuelve a mostrar su cara más impune.

Un amigo “que controlaba la Audiencia Nacional”

Lo más turbio llega cuando Balín relata cómo Correa presumía de tener un contacto dentro de la propia Audiencia Nacional. Según su confesión, ese “amigo” controlaba el expediente judicial y garantizaba que nada saliera a la luz.

Incluso asegura que un comisario del mismo tribunal tramitó con urgencia un pasaporte y un NIE falso para Antoine Sánchez, primo senegalés de Correa, que figuraba como testaferro de sus sociedades.

La descripción parece sacada de una novela negra, pero está en un documento judicial real: corrupción, tráfico de influencias y favores desde el interior del sistema judicial.

Gürtel nunca se fue: solo cambió de traje

El juicio actual es el último gran episodio del caso Gürtel, pero la sombra del dinero negro y las conexiones políticas sigue viva. La confesión de Balín resucita los vínculos entre empresarios del PP, asesores financieros y favores judiciales que definieron la corrupción de principios de los 2000.

Y el detalle más morboso: el vínculo directo con el yerno de Aznar, el mismo que fue socio de José Luis Rodríguez Zapatero en proyectos empresariales años después.

Un sistema blindado para los de arriba

El relato de Balín deja claro un patrón: el poder político y económico en España siempre encuentra un resquicio para escapar.
Mientras a cualquier ciudadano Hacienda lo persigue por 300 euros, Correa se jactaba de no declarar millones.

“El problema no es que haya corruptos, sino que hay quien se siente inmune al castigo”, resume un abogado cercano al caso.

El juicio de Gürtel es un espejo incómodo: la impunidad de una élite que se ríe del contribuyente y que, 20 años después, aún mueve hilos dentro de los despachos del Estado.

Contexto: un país cansado de pagar los excesos de otros

España arrastra una década de crisis, subidas de impuestos y pérdida de poder adquisitivo. Mientras tanto, las viejas tramas resurgen con los mismos apellidos.

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La herida Gürtel sigue abierta

El juicio apenas acaba de empezar, pero su onda expansiva promete más revelaciones. Porque cuando un asesor confiesa, un político tiembla.

Y en España, las sombras del pasado siempre acaban volviendo justo cuando más molestan.

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