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Sánchez blanquea el efectivo del PSOE: “Nunca más de mil euros”

El presidente del , Pedro Sánchez, blanquea públicamente que ha recibido dinero en efectivo del PSOE, asegurando que “nunca más de mil euros”.

El presidente del Gobierno reconoce haber cobrado dinero en metálico de su partido. Lo hace ante el Senado, en plena tormenta del caso Koldo, y con su habitual mezcla de solemnidad y victimismo. “Nunca más de mil euros”, asegura. Pero el daño ya está hecho.

El presidente que no sabía nada… pero cobraba en efectivo

Pedro Sánchez ha reconocido lo que durante años negó la izquierda cuando lo hacía el PP: que recibía dinero en metálico de su partido.
Según sus propias palabras, “en alguna ocasión” pudo cobrar gastos “contra factura” y “nunca por encima de mil euros”.

La frase sonó ensayada, pero dejó frío al hemiciclo. No tanto por la cantidad, sino por la confesión. Un presidente del Gobierno admitiendo cobros en efectivo mientras su entorno más cercano es investigado por corrupción es, cuando menos, un síntoma.

“Estoy convencido de que en alguna ocasión he podido liquidar gastos siempre contra factura”, defendió Sánchez, visiblemente incómodo.

Caso Koldo: el elefante en la sala

Sánchez acudía a la comisión del Senado por el caso Koldo, el escándalo que salpica a su exministro José Luis Ábalos, a su exasesor Koldo García y al actual secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán.

Los tres están bajo el foco por presuntas mordidas millonarias en contratos de mascarillas durante la pandemia.

Pero el presidente prefirió hablar de “facturas”, “lechugas” y “bizcochos”. Sí, en serio. Aseguró que “no sabe a qué se referían” sus compañeros cuando usaban esos términos en clave, aunque aprovechó para disparar contra el PP: “Otras organizaciones hablaban de magdalenas y bizcochos”, dijo, en alusión a los sobresueldos del PP valenciano.

El guion clásico: si me pillan, comparo.

“En el PSOE no hay sobresueldos”, repite el hombre que cobra sobres

Sánchez insistió en que en el PSOE “nunca han existido sobresueldos”, aunque acaba de admitir que sí ha recibido dinero en metálico.

“Mis retribuciones son públicas”, añadió con su tono profesoral, olvidando que el cobro en efectivo es justo lo contrario a la transparencia.

Para colmo, dedicó varios minutos a defender la honorabilidad de José Luis Ábalos, del que dijo admirar sus “cualidades políticas” aunque le “repugnen sus hábitos personales”. Un elogio con olor a ceniza.

Prostitución, dinero público y el feminismo de salón

El momento más tenso llegó cuando la senadora de UPN, María Caballero, le preguntó si sabía que Ábalos frecuentaba mujeres prostituidas pagadas con dinero público.

Sánchez se refugió en su clásico manual:

“La justicia dirimirá lo que tenga que dirimir”, respondió.

Añadió que el PSOE actuó “en cuanto tuvo conocimiento” y que los comportamientos de su exministro le “repugnan profundamente”.

Eso sí: volvió a proclamarse “comprometido con el feminismo”, aunque evitó responder si fue avisado de las andanzas de su amigo.

La excusa: “Era una remodelación del Gobierno”

Sobre la salida de Ábalos del Ministerio de Transportes, Sánchez tiró de manual: fue “una remodelación del Gobierno pasada la pandemia para impulsar la acción del Ejecutivo”.

Nada que ver con Koldo, ni con los sobres, ni con los hoteles de lujo. Pura casualidad.

El resumen: todo legal, todo ejemplar… salvo lo que no

En menos de una hora, el presidente logró hacer malabares entre lo que admite, lo que no sabe y lo que “repugna”.

Reconoce que cobró dinero en metálico del PSOE, dice que no hay sobresueldos, y acusa al PP de “magdalenas”.

Y así, entre moralinas y facturas, Sánchez intenta sobrevivir al barro que él mismo generó.

“Nunca más de mil euros”, repitió como si eso lo hiciera menos turbio.
El problema no es el importe, sino el reflejo: un partido acostumbrado a moverse entre sobres, favores y silencios.

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