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Carlos Herrera, sin filtros: “Mi ideología es liberal… y el Rey emérito solo pide sinceridad”

Carlos Herrera blanquea su ideología sin complejos y reivindica su amistad con Juan Carlos I.

El periodista sevillano, director de Herrera en COPE, fue el protagonista de la semana en En Primicia (La 2), donde habló de política, medios, monarquía y de cómo ETA intentó matarlo por decir lo que pensaba.

“Soy liberal, no sectario”

Carlos Herrera fue al programa de Lara Siscar como quien no tiene nada que esconder.

Le preguntaron por su ideología —esa etiqueta que tanto fascina a la izquierda mediática— y respondió sin titubeos:

“Mi ideología es liberal. Lo curioso es que los de la izquierda presumen de serlo, pero a los de la derecha les da pudor decirlo”.

El locutor más escuchado de España volvió a hacer gala de su estilo: deslenguado, mordaz y con retranca andaluza. Dijo que “a veces hay que tomar partido”, pero que lo importante es “estar un poco por encima” de las etiquetas.
Y lanzó un dardo a todos:

“He sido crítico con los inoperantes lastrados por ideologías sectarias. No solo las de izquierdas; también las de derechas”.

Contra el postureo progre: “He conocido progres tan idiotas…”

Herrera aprovechó para desmontar el manual del buen “progre” que impera en los platós. Con ironía afilada, señaló que en España hay quien confunde el pañuelo palestino con un certificado de bondad moral:

“Cuando te haces el progre, con pañuelo palestino, eres maravilloso porque ya se supone que eres muy bueno.
Y yo he conocido progres tan idiotas que no quisiera que me confundieran con ellos”.

Lara Siscar le preguntó si también existían “liberales idiotas”.

“¿Cuántos quieres?”, respondió Herrera sin perder la sonrisa.
El estudio se rió. La audiencia también.

“Si no te gusta que te critiquen, quédate en casa”

Otro momento brillante fue cuando habló de su exposición pública.
Lejos del victimismo tan habitual entre comunicadores, Herrera lo zanjó con una frase que debería tatuarse media redacción de RTVE:

“Si te expones, te expones. Si no te gusta que te critiquen, quédate en casa”.

Una lección de oficio, libertad y responsabilidad.
Y una pulla, también, a tantos colegas de la profesión que exigen respeto pero no soportan la crítica.

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Su amistad con el Rey Juan Carlos I

El periodista también habló con naturalidad de su relación con el rey emérito.
Contó que lo conoció cuando presentaba el Telediario, en tiempos en que la televisión aún era de todos y no del Gobierno.

“Lo conocí cuando hacía el Telediario. La reina Sofía me preguntó ‘¿de qué te conozco?’.
‘Del Telediario’, le dije. Era el único que había entonces”.

Desde entonces, mantienen una relación de amistad y respeto.

“A Juan Carlos le gusta que seas sincero con él. Le gusta escuchar y que le des tu opinión”, explicó Herrera.

Sobre las fotos que circularon de ambos comiendo en Abu Dabi, el periodista fue tajante:

“Sí, sí, aquí estamos. No tengo nada que ocultar”.

Una frase que resume su filosofía: no esconder lo que piensa ni con quién se sienta.

ETA intentó matarlo y aún no calla

En la parte más dura de la entrevista, Herrera recordó el intento de asesinato de ETA en el año 2000, cuando un paquete bomba llegó a su casa.

“Abrí el paquete y vi cables. Era una bomba. Felizmente no estalló”.

Su hijo Alberto, también periodista, participó en el programa y reconoció que su padre aún lleva aquel trauma por dentro.
Herrera, en cambio, prefirió subrayar lo bueno:

“Sentí la solidaridad de mi profesión y de mi país. Parecía que la bomba se la habían puesto a Sevilla en vez de a mí”.

Una frase que solo puede decir alguien que ama su tierra, su oficio y su libertad.

Herrera, libre y sin etiquetas

La entrevista dejó claro algo: Carlos Herrera no busca caer bien, sino decir lo que piensa. Se define liberal, pero sobre todo libre.

Cree en la crítica, en la amistad sin filtros y en el derecho a no comulgar con el rebaño ideológico. Y eso, en una televisión pública acostumbrada al pensamiento único, es casi una rareza.

“No me gusta que me encasillen. Ni de derechas ni de izquierdas. Ni conservador ni automático”, bromeó.

Quizá por eso su programa sigue liderando las mañanas de la radio: porque suena a verdad, en un país donde demasiados micrófonos suenan a consignas.

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